Domingo, 31 de julio

-La próxima JMJ será en… ¡Panamá!

El público estalló en júbilo después de este anuncio del Papa Francisco. Ya se habían escuchado algunos rumores sobre el lugar de la próxima JMJ, pero nada estaba seguro hasta que el Papa lo confirmó con sus propias palabras. Ahora, ya sabes: a ahorrar para la #JMJPanamá2019.

Vía Campus Misericoridae

Reinaba cierta confusión ayer por la tarde sobre la manera de llegar hasta Campus Misericordiae. Algunos decían que había un autobús; otros, que tranvía; otros, que tren; y los más entusiastas -como un grupo de escoceses que nos encontramos-, a pie.

Con los escoceses en la JMJ

En realidad, no optamos por ninguna, sino que nos dejamos llevar… claro está, no por los escoceses. Terminamos en la estación de tren Kraków Główny, de la que salimos hacia las tres y cuarto a otra estación cracoviana, Kraków Płaszów. Desde allí caminamos hasta Campus Misericordiae; unos seis kilómetros en total.

Muchos arrastrábamos los pies; el cansancio de la semana se hacía notar. En las orillas de la gran avenida que llevaba hasta el lugar de la Vigilia había peregrinos acostados, bebiendo agua o simplemente tomando un respiro. No eran pocos los grupos que rezaban el Rosario o la Coronilla a la Divina Misericordia.

Llegada a Campus Misericordiae

El acceso al lugar -al menos al sector donde estábamos ubicados, A12- consistía en un camino de tierra y piedritas. Curiosamente, el terreno pedregoso descansaba del suelo plano de la avenida (también maltrataba, pero mejor no pensar en ello). Casi ya en nuestro punto de llegada, una chica española nos gritó: “¡Colombia!”. Me acerqué donde ella. “¿Sabes en qué parte se reclama el kit de comida para la Vigilia? ¿Ves a aquellos con la mochila azul? Son esos y nos dijeron que los dan atrás, a 20 minutos de aquí”. “Noooo”, fue lo único que le pude decir. “Espero que haya otro punto de recogida más adelante”.

Nunca lo reclamamos. Nos venció el cansancio (o la pereza, según se vea). Como cerca de nuestra zona había un puesto de comidas, nos defendimos con eso. Y con maníes (cacahuetes) y chocolate que llevábamos encima.

Cuando por fin íbamos a entrar en A12 nos percatamos de que las pantallas decían que todos los sectores A ya se habían cerrado. Aún así, nos encaminamos a nuestro sector y, gracias a Dios, los que vigilaban la entrada nos dejaron pasar. Nos ubicamos entre un grupo grande de franceses y españolas. Alrededor, pequeños grupos de Polonia, Estados Unidos y, un poco más lejos, de Vietnam.

La Vigilia con el Papa

La Vigilia comenzó con un crepúsculo ardiente de testigo. Parecía como si el mismo astro rey se inclinara ante el Santísimo Sacramento: mientras el sol se escondía por el horizonte en el Occidente, Jesús Eucaristía estaba en el Oriente.

Crespúsculo en la Vigilia JMJ

El Papa nos transmitió un mensaje de fraternidad y nos llamó a ser la generación para la cual es más fácil construir puentes que muros. Pidió que nos tomáramos de las manos como un signo de esto y que rezáramos en silencio. Durante la adoración, sonaron algunas canciones de alabanza.

El Papa durante la Vigilia

Una vez concluida la vela al Santísimo, comenzó un concierto de música cristiana. Tenía un nombre específico que ahora no me viene a la cabeza; llevaba “misericordia” por algún lado. Cenamos pasta con albóndigas y nos acostamos en los sacos de dormir, con el cielo semi-nublado por techo. Nos arrullaba el tambor de un grupo que, seguramente, cantaba y bailaba alabando a nuestro Señor.

La Misa dominical

No existe mejor forma de terminar un evento que con la Eucaristía; especialmente, si la preside el Vicario de Cristo. Durante la Misa, muchos peregrinos se refugiaron debajo de mantas, gorras y chubasqueros. No, no llovía; el sol quemaba. Un voluntario de primeros auxilios pasaba en medio de la multitud recomendando hidratarse con frecuencia.

Con un estadounidense antes de la Misa dominical en Campus Misericordiae

Con un estadounidense antes de la Misa dominical en Campus Misericordiae

En la homilía, el Papa Francisco hizo una bella exégesis del pasaje del publicano Zaqueo. Nos comentó los tres obstáculos que tuvo que superar este pequeño hombre para encontrarse con Jesucristo: su estatura, la vergüenza paralizante y el murmullo de los demás. Sentí que el Papa nos metió en el mismo Evangelio, nos ayudó a contemplarlo y a sacarle todo el jugo.

Al final, Francisco nos dirigió unas cuantas palabras y, para concluir, reveló el lugar y año de la próxima JMJ: Panamá 2019. La magia y gracia de la JMJ Cracovia 2016 había terminado. O, como nos dijo el Papa, en verdad apenas ha comenzado: la JMJ, sobre todo, nos toca vivirla en casa.

Agradecimientos

No quiero terminar este breve diario sin agradecer. Antes que nadie, a Dios, por permitirnos vivir estos días de gracia y bendición, y transmitirlos a quienes no pudieron asistir a Cracovia. A la Virgen María, que hace sentir su compañía en esta tierra polaca. A los santos patronos de la JMJ, Santa Faustina Kowalska y San Juan Pablo II, que no escatimaron intercesiones para que la Jornada fuera fructífera. A mi papá, por ser un compañero de aventuras atento, paciente y comprensivo. A mi familia y amigos que me animaron a seguir escribiendo este diario. Y a ti, lector, que espero hayas disfrutado la JMJ a través de estas letras. Espero conocerte personalmente, si no antes, en la JMJ Panamá 2019.

¡Esta es la juventud del Papa!

-Fin del Diario desde la JMJ Cracovia 2016-

Lee las entradas anteriores

Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (I)

Cracovia, ¡allá vamos! – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (II)

Cracovia, ¡aquí estamos! – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (III)

Siguiendo los caminos de San Juan Pablo II – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (IV)

Llegan las multitudes – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (V)

El Papa ya nos acompaña – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (VI)

¡Fiesta tras fiesta! – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (VII)

Día de encuentros – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (VIII)

Hacia el Campus Misericordiae – Diario desde la JMJ Cracovia 2016 (IX)

Join the discussion 2 Comments

  • Verónica dice:

    Hernando, gracias a ti por contarnos tu día a día en la JMJ. Soy una joven Española que no pudo ir y gracias a ti, leyéndote parecía que estaba ahí, con todos los jóvenes, no en cuerpo pero si en alma.

    • Hernando Bello dice:

      Estimada Verónica,
      Me alegra que hayas podido vivir la JMJ de esta manera. Gracias por acompañarnos de espíritu.
      Espero verte en la JMJ de Panamá 2019.
      Muchos saludos

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