With what we have left

07/03/2020 | By Arguments

Antonio Rojas

Arguments

catechesis

la chispa

">http://www.arguments.es/wp-content/uploads/lachispa/2020/03/violinista-Itzhak-Perlman.jpg"> En esta vida, mientras seas capaz de respirar, todavía tienes una oportunidad. -Cicely Tyson- Hay una historia que recorre Internet desde hace unos años y tiene que ver con Itzhak Perlman, un excepcional violinista israelí de nuestra época (Tel Aviv ?Israel? 1945). Es solo una historia; algunos dicen que nunca ocurrió, otros dicen que es una leyenda urbana, otros cuentan que se publicó en el New York Times y que es totalmente verídica. Para mí, el mensaje es lo importante y hoy, más que nunca, su vigencia es completa. Cuando era niño, Itzhak contrajo la polio y su movilidad quedó muy reducida de por vida. Las muletas le han acompañado desde entonces.  Cada vez que Itzhak da un concierto junto con una gran orquesta, entra en el auditorio lentamente, con signos de fatiga y dolor, hasta finalmente lograr colocarse en su sitio. Lo que para los demás músicos es muy sencillo, llegar andando a su sitio en el escenario, para él es muy difícil. Y, al contrario, lo que para la gran mayoría de nosotros es tremendamente difícil, tocar el violín, para Itzhak parece muy sencillo. Cuenta la historia que, en un destacado concierto, ocurrió algo muy desafortunado: al poco tiempo de comenzar el concierto, una de las cuatro cuerdas del violín se rompió con un tremendo chasquido. La orquesta dejó de tocar inmediatamente, el público enmudeció y el director de orquesta quedó paralizado. Itzhak cerró los ojos, se quedó en silencio unos segundos y, acto seguido, le hizo una señal al director y la pieza musical arrancó donde se había quedado. Itzhak puso toda su pasión en interpretar la obra con solo tres cuerdas, y, al finalizar, se secó el sudor de la frente mientras se dirigió al público con estas palabras: ¿Saben ustedes? en ocasiones el artista tiene la obligación de descubrir cuánta música puede aún hacer con los recursos que le quedan. Itzhak nos enseñó a todos, esa noche, una gran lección que es aplicable a muchos ámbitos de la vida: No te concentres en lo que has perdido; concéntrate en lo que te queda, en todo lo que puedes hacer con los recursos que tienes ahora. Cuando tus cuerdas se rompan, haz como Itzhak, sigue adelante con fe. Los sueños y el triunfo están delante de ti, y si paras, nunca los alcanzarás, porque no lo olvides: Victoria es el arte de continuar cuando otros deciden parar. Y es que a pesar de las cuerdas que se nos rompan, cosa natural con el paso del tiempo, como cristianos consecuentes y ciudadanos positivos, estamos obligados a dar lo mejor de nosotros con lo que nos queda.

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