3 ideas de la segunda semana del Sínodo y mucho trabajo por delante

El Sínodo de los jóvenes avanza. Estamos reflexionando y debatiendo la segunda parte del Instrumentum laboris, dedicada al tema “Interpretación: fe y discernimiento vocacional”. Los jóvenes son el presente y no sólo el futuro esperado para la Iglesia. La Pastoral Juvenil ha de renovarse y adaptarse a los tiempos actuales. Son muchas las propuestas e ideas, cada vez más concretas, que se van poniendo sobre la mesa y van tomando cuerpo con el esfuerzo, el diálogo y las aportaciones de todos.

Destacamos 3 ideas clave, de las que se desprenden las demás:

1. La vocación no nace en laboratorios, sino en comunidades

Por eso, es vital y muy necesaria la labor que se hace en las comunidades. Algunos aspectos a tener en cuenta y cuidar con esmero son:

  • Importancia de establecer un auténtico diálogo.
  • Fomentar la responsabilidad de los jóvenes. Para ello, pedirles e involucrarlos en la vida de la Iglesia.
  • Sembrar el amor por los pobres y los más necesitados. Promover una justicia social. Alentar a los jóvenes de Oriente Medio, donde los cristianos son perseguidos y exterminados. 
  • Aprender del carisma femenino para consolar y ayudar a las víctimas de abusos.
  • Cuidar la familia, cuna de la vida cristiana y de la vocación.
  • Acompañamiento espiritual: caminar juntos no es lo mismo que dirigir. Relevancia del papel de los laicos para ejercer este acompañamiento. 
  • Estar presente en el mundo digital para que se convierta también en lugar de encuentro con Jesús. Buscar a la juventud que está más perdida y lejos de la Iglesia.
  • Mostrar que la verdadera libertad es ser uno mismo en el corazón de Jesús. Ayudar a los jóvenes a que adquieran una madurez afectiva capaz de integrar y armonizar los sentimientos con la razón y la voluntad.  
  • Ofrecerles ideales de una fe vivida concretamente y abrir grandes horizontes. ”Si los pastores sueñan, también los jóvenes podrán hacerlo”.

2. Formar la conciencia

Responder a la llamada de Dios es seguir la vocación de ser santo en cada opción de vida. Por tanto, hay que ayudar a formar la conciencia para distinguir el bien del mal. 

3. Dar un mayor protagonismo a la mujer

Reconocer y reforzar el papel de la mujer en la Iglesia y darle un mayor protagonismo.

 

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