Jaume Vives (Barcelona, 1992) aprendió en su familia que “no hay que avergonzarse de Cristo”. Para él, manifestar la fe significa a veces quedar “como un tonto”. Creer en Dios es visto como creer en un “cuento de Hadas”, propio de gente “que no razona y que no piensa”. Esto provoca que algunos se avergüencen.

“Este fue el motivo por el que dije: ‘Ostras, tengo en Oriente Medio el testimonio de un montón de personas que no solo están dando la cara por Cristo, sino que están dando la vida y todo lo que tienen. Esto nos puede hacer mucho bien a nosotros: ver que hay gente, que con su ejemplo, te enseña que merece la pena morir por Cristo. Nos puede ayudar a nosotros a dar testimonio valiente del gran tesoro que tenemos, la fe”.

Y así surgió Guardianes de la FeJaume y seis jóvenes más se fueron a Irak en 2015 para ayudar a los cristianos de allí y dar a conocer su situación. Grabaron un documental que se estrenó recientemente y lo están proyectando por todas las capitales españolas y en aquellas ciudades que lo pidan.

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¿Quiénes son los Guardianes de la Fe para Jaume Vives?

Los Guardianes de la Fe son esos cristianos dispuestos cada día a morir, a vivir precariamente, a perder los ahorros, a que sus hijos no estudien, a que les quiten la casa, a quedarse sin trabajo, con tal de conservar su fe. Gente dispuesta a perderlo todo por Cristo. Nosotros nos hemos centrado en los de Irak, pero en España y en otros países podríamos decir que también hay guardianes de la fe. Son aquellas personas que están dispuestas a perder lo que el Señor les pida, a dejar atrás lo que el Señor les diga y a sufrir, si hace falta, con tal de ser coherentes con su fe.

El documental se centra en los cristianos que viven en Irak. Has dicho que también en España o Francia hay también “guardianes de la fe”. ¿Tienes algún proyecto de grabar a Guardianes de la Fe en otros países? 

Me gustaría hacer un Guardianes de la Fe que hable de la persecución social. Hemos hablado de la persecución cruenta, que es la que implica derramamiento de sangre. Ahora, creo que podría ser bueno venir a Occidente y ver la persecución social. Desde luego puede ser interesante comparar una persecución cruenta con una persecución social, porque te das cuenta de que en aquellos países donde la fe ha estado más perseguida hay una fe más fuerte. Aunque sea minoritaria, es más fuerte, más viva. Aquí en España, donde la persecución ha sido muy cruenta, pero hoy es más social, o donde no siempre ha habido persecución, hay más aburguesamiento; la gente tiene más vergüenza y en vez de reafirmar su fe, como en esos países, muchas veces la abandonan.

Antes de la proyectar el documental, quisiste rezar con los asistentes. ¿Por qué?

Yo me acuerdo que cuando hicimos el estreno en Valencia, que fue el día de la Encarnación (25 de marzo) al mediodía, un padre de familia, amigo mío, me dijo: “Oye, macho, estaría muy bien empezar la proyección con el Ángelus”. Yo dije: “Pues vamos a rezar el Ángelus”. Yo vi que tiene todo el sentido del mundo. Precisamente porque no es un documental para pasar el rato, para entretenerse, sino para que haga bien, y qué mejor que rezar para que el documental haga bien a ellos [los cristianos de Irak] y a los que en ese momento estamos viéndolo.

¿A qué público se dirige Guardianes de la Fe? 

A todos los públicos. Creo que lo primordial es que haga bien a los que son católicos. Porque muchas veces los católicos nos dirigimos a los que no son católicos para llevarles el mensaje y hay que hacerlo, porque es muy importante. Pero claro, si nos vamos a olvidar de los nuestros… Los católicos están recibiendo inputs negativos, están atacados por todos lados; necesitan referentes, necesitan formación, necesitan gente a la que seguir. Hay tanta presión social que se se pierden, nos perdemos.

El documental está pensado primero para que haga bien a los católicos. Así alguno podrá decir -y de hecho así está siendo-: “Pues quizá tenemos que tomarnos más en serio nuestra fe, que Cristo se ha hecho hombre, que es real, que vive y que es tan concreto como mis colegas. Mi relación con Él no puede ser algo que no influya nada en mi día a día, sino que debe impregnar todo”.

Y luego, además, ves que en aquellas personas que están alejadas, que son indiferentes, que les da más igual, salen del documental sorprendidas de tanto dolor, tanto perdón y tanta fe. Es un mensaje que va para los católicos, pero que es tan auténtico que a los no católicos les llama la atención.

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En su visita al Líbano (2014), Jaume se tatúo la letra Nun, símbolo de los cristianos perseguidos

Imaginemos que uno de esos no católicos que ve el documental es un musulmán. En el documental hay una parte donde los cristianos de Irak opinan sobre el Islam y sobre sus paisanos musulmanes. Su parecer es, más bien, negativo. ¿Sabes si algún musulmán ha visto tu documental y qué ha opinado? 

El que vea el documental verá que hay dos partes polémicas: una es una crítica al Islam y la otra una crítica al papel que ha jugado Occidente en la guerra. En cuanto a la parte del Islam, el documental intenta dejar claro que una cosa es lo que se dice sobre el Corán y su profeta, y otra son las personas que lo siguen. Entonces, uno puede hablar de forma crítica, puede atacar lo que dice el Corán y su profeta -las ideas no tienen que ser respetadas siempre, hay ideas que no son respetables-, pero sin faltar a la caridad con las personas.

Eso es lo que hemos intentado con el documental, mostrar la realidad de lo que es el Islam, lo que ha sido a lo largo de la historia, lo que dice su libro, lo que hizo y dijo su profeta. Me parece que -esto que voy a decir es políticamente incorrecto- un musulmán ortodoxo, serio, no se enfadaría por lo que dice el documental.

Es un mensaje verdadero, duro e incorrecto políticamente, eso hace que sea polémico… En una sociedad normal, no sería polémico esto. Es polémico por los tiempos en los que vivimos, pero es verdadero.

En el documental se ve una “milicia cristiana”. ¿Qué opinión te merece esto: cristianos que, en ese contexto, utilizan las armas para defender la fe? 

Yo pienso que es importante saber diferenciar entre imponer la fe con las armas y otra levantarse en armas cuando ya se han agotado todas las vías pacíficas para defenderse de aquellos que quieren cargarse la fe. La iglesia siempre ha sido de los segundos.

A mí me parece bien lo que han hecho. No es que digan: “Esta gente no cree en Dios, vamos a cortarles el cuello, porque se tienen que convertir”. No es eso. Más bien han dicho: “Esta gente quiere cargarse nuestra fe, la de nuestros hijos, nuestra vida y la de nuestros hijos. Entonces, vamos a proteger la fe, a nuestro pueblo y nuestras vidas”.

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Miliciano besa la Cruz. Foto: Guardianes de la Fe

Además de la figura de los milicianos cristianos, está la figura de los mártires. ¿Quiénes son los protagonistas?

El documental se centra en el testimonio de los cristianos perseguidos –que son tanto los que ya han muerto, los mártires, cómo los que todavía no han muerto, estén luchando o no-. ¿No te dio esa sensación?

Me pareció que el clímax del documental está en la parte donde se critica el Islam y la última imagen que te aparece muestra unos milicianos poniendo una cruz encima de una iglesia. 

Sí, la última imagen es un miliciano besando la cruz, pero antes de esto aparecen durante una hora decenas de personas que lo han perdido todo por Cristo, y que te cuentan su historia. Los protagonistas son los cristianos de esos países. Es verdad que acaba con los soldados, que por otro lado también son cristianos perseguidos, padres de familia normales y corrientes que antes tenían sus trabajos. Vimos que era bonito transmitir con esa imagen de la liberación de Qaraqosh y Bartella –hasta entonces en manos de Daesh- que hay esperanza. Y de hecho, en los últimos 10 minutos aparecen todos los cristianos que han ido saliendo a lo largo del documental diciéndote que su amor al Señor no ha hecho más que crecer, y que con Dios hay esperanza. Este es el mensaje, y así sale la gente del cine.

Entonces, ¿qué es mejor? ¿El mártir o el que lucha?

El Señor nos pide el martirio a todos. A algunos de una vez, con su sangre, a otros gota a gota, día a día.

No está desligado el que va a defender a su familia en el frente del que es mártir ipso facto. El Señor a todos nos puede pedir el martirio de sangre algún día, también al que va al frente a defender la fe y su pueblo.  Es admirable estar dispuesto a entregar la vida por defender la fe y no renunciar a Cristo, ya sea con la propia vida en un instante o durante toda una vida. Y es admirable ir al frente o levantarte cada mañana sin trabajo luchando para conseguir un futuro para tus hijos a quienes todo les ha sido arrebatado. Y no es admirable porque sean héroes, porque no lo son en ninguno de los dos casos. Es admirable por ver las gracias que el Señor derrama sobre ellos, y como ellos las acogen. No es una cuestión de qué es mejor, si el martirio o el que entrega su vida en la tierra por Cristo, sino de que cada uno de nosotros acojamos lo que Dios tiene pensado para nuestra vida.

De los testimonios que conociste, ¿cuál fue el que más te impacto personalmente?

Hay testimonios espectaculares. A una le secuestran la hija, a uno le matan el hijo de seis años. Otros que son menos espectaculares. Pero cuando rascas un poco, te das cuenta que detrás de todos hay una fe increíble. Hay un infierno que han vivido, pero también una alegría porque el Señor ha estado con ellos. Yo creo que eso es lo bonito de esos testimonios.

¿Qué esperan los cristianos perseguidos de los cristianos en Occidente?

Ellos se sienten un poco abandonados, porque no hemos conocido lo que les pasaba, les hemos dado la espalda, no nos hemos implicado en su sufrimiento.

Yo me acuerdo que le preguntamos al Arzobispo de los caldeos de Mosul [Amel Nona] qué podíamos hacer nosotros por ellos. Él nos dijo dos cosas. Una rezar: los católicos hemos dejado de creer que la oración tiene poder; la oración cambia el mundo. Y otra vivir la fe de forma valiente y coherente allí donde Dios nos ha puesto; dar testimonio, no avergonzarse. Eso fue lo que nos dijo. Eso es lo que esperan. Y siempre me gusta añadir una tercera por si alguien se siente llamado a ayudar materialmente y es: Ayuda a la Iglesia Necesita, una fundación de la Santa Sede que es la que más y mejor está haciendo por todos estos cristianos de Irak y de todo el mundo.


Puedes ver el tráiler del documental:

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