Sacramentos y vida cristiana

Toda la vida litúrgica de la Iglesia gira en torno al Sacrificio Eucarístico y los sacramentos” (SC 6) Jesucristo está presente en su Iglesia donando la salvación principalmente en los actos litúrgicos. Así, en la vida cristiana, de seguimiento de Cristo, tiene un carácter central la liturgia, y dentro de ella los sacramentos.

Todas las acciones de Jesús durante su vida en la tierra eran salvíficas. Todo anticipaba la fuerza del Misterio Pascual. Los misterios de la vida de Jesús (tanto los ocultos como el Misterio Pascual) son los fundamentos de lo que la Iglesia, por medio de sus ministros, y en nombre de Cristo dispensa en los sacramentos. No podemos perder de vista algo fundamental que decía San León Magno: “lo que era visible en el Salvador ha pasado a sus misterios”. En los sacramentos nos encontramos verdadera y realmente con el Salvador.

¿Que son los sacramentos?

Son fuerzas que brotan del Cuerpo de Cristo. Esta fue la experiencia de la hemorroísa. Este Cuerpo está siempre vivo y vivificante. Por la fuerza del Espíritu Santo el Señor actúa en su Iglesia y en cada uno de sus miembros de una forma personal.

Siempre hay que recordar que los sacramentos son “de la Iglesia”. Existen “por ella” porque es el medio de acción de Cristo (es como un sacramento de la acción de Cristo, de salvación), y existen “para ella” porque estos constituyen y edifican la Iglesia.

¿A qué se ordenan los sacramentos?

Los sacramentos también están ordenados a la santificación de los hombres, no solo a la edificación de la Iglesia. Estos sacramentos requieren que el hombre se acerque con fe, aunque no dependen de la fe. Mi fe no constituye el sacramento, sino que la fe de la Iglesia en esa acción divino-humana es anterior. Yo, como fiel, soy invitado a unirme a esa profesión de fe celebrada. Así podemos entender el adagio de que la ley de la oración es la ley de la fe. Por esto mismo, no puede modificarse ningún rito sacramental, porque la liturgia es fe celebrada.

¿De qué depende la eficacia de los sacramentos?

Bien celebrados y con las debidas disposiciones por parte de quien los recibe, los sacramentos confieren la gracia que significan. Y la confieren por una razón muy simple: es Cristo mismo quien está actuando en ellos por medio de su Iglesia y de sus ministros. Son eficaces también porque su poder mana de la fuerza salvífica de la obra de Cristo, no de quien, a título personal, lo está celebrando. Así, siempre que un sacramento es celebrado según la fe de la Iglesia y conforme a su intención el poder de Cristo actúa. El tema de los frutos en quien los recibe es otro cantar, pues depende de las disposiciones con las que se adentra en la celebración del sacramento.

¿Tiene sentido decir que creo en Dios pero no practico?

Para los creyentes en Cristo, los sacramentos son necesarios para la salvación. La vida cristiana es una vida sacramental. Nadie puede decir que es creyente pero no practicante, porque está incurriendo en una contradicción. En los sacramentos nos encontramos con Aquel en quien creemos y buscamos como “la cierva busca corrientes de agua”, con la actitud de quien busca el rostro del Señor. En los sacramentos el Señor y el Espíritu Santo nos van modelando a imagen de Dios, cincelando en nuestra alma esa imagen divina con la que fuimos creados. Por tanto, el fruto de la vida sacramental consiste en la adopción por parte de Dios de su criatura a la que va haciendo cada vez más semejante a Él. Por medio de los sacramentos el Padre nos ve cada vez más como hijos en su Hijo por medio del Espíritu Santo.

Los sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión. Un creyente, por tanto, es siempre practicante, y cada vez más practicante y semejante a Dios, que modela como un divino artista su imagen en él.

Te explicamos los 7 sacramentos y te damos recursos para meditar sobre ellos:

¿Cuáles son los 7 sacramentos?

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