¿Cómo se oye la llamada de Dios?

Sabemos que Dios llama a cada uno de nosotros a una aventura: la aventura de la vocación. Pero, ¿cómo se oye la llamada de Dios? ¿Cómo descubro mi vocación?

Para responder, piensa cómo tratas a tu mejor amigo. Seguramente le ves con cierta frecuencia, o le llamas cuando puedes. Y charláis; y habláis de cosas importantes y de cosas del día a día. Comentáis lo bueno y lo malo; lo que ha sucedido y lo que anheláis. En definitiva, compartís vuestra vida.

Hablar y escuchar

Pues con Dios sucede lo mismo. Uno le habla y le escucha en la oración (donde se encuentran tu corazón y el de Cristo) y le trata en los sacramentos (donde Cristo te abraza y te colma de su gracia). Además, en la dirección espiritual, uno recibe las claves para aprender a quererle más.

Aquí es donde están las respuestas a las preguntas de antes. Dios quiere contarte la aventura que tiene preparada para ti. Y, seguramente, se servirá de estos tres pilares propios  de una relación personal, cercana y confiada. Como la que tienes con tu mejor amigo. En la oración te contará lo mucho que te ama, y tú le dirás que le quieres seguir y servir toda la vida. En los sacramentos, se hará realmente presente y te dará su gracia para amarle más y mejor. Y la dirección espiritual te ayudará a discernir cuál es la mejor manera para concretar tus ganas de amarle. Con todo ello, poco a poco irás oyendo qué tiene Dios pensado para ti y para hacerte feliz.

El camino: oración, sacramentos, dirección espiritual y trato con la Virgen

Ahora bien, quizá que conoces el caso de alguien que no siguió este camino. Alguien que recibió su llamada en un momento de iluminación, que cambió su vida por completo, por una gracia especial. Es una vía posible, de la que a veces Dios se sirve para llamar a alguien. Pero el camino ordinario para oír a Dios se encuentra en la oración, los sacramentos y la dirección espiritual. Ya nos lo cuenta Nicolás Gastaldi, seminarista de Urugay: “Estando cerca de Jesús Vivo y Presente en la Eucaristía, y con la Virgen no tenés como errar”.

Y aquí está la última clave: la Virgen María. Ella es modelo de escucha y de respuesta a la vocación con el Fiat que le dijo al arcángel Gabriel. Así pues, si quieres oír la llamada de Dios, ya sabes el camino: oración, sacramentos, dirección espiritual y trato con la Virgen.

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