En la Penitencia, como en cualquier sacramento, el vestido del celebrante juega un papel simbólico y pedagógico fundamental. El Ritual de la Penitencia establece en el n. 75 que «Los ornamentos propios para celebrar la reconciliación individual en la iglesia son el alba y la estola. Si se celebra en otro lugar apropiado, fuera de la iglesia, no es necesario que el ministro revista ningún ornamento». De este principio pueden derivarse dos conclusiones: la primera, que el sacramento de la penitencia tiene unos vestes propias para su celebración; la segunda, que la Iglesia tiene especial empeño en que los fieles se acerquen a este sacramento, y por ello dentro del templo el sacerdote debe reconocerse como confesor, y fuera de este no es necesario ningún ornamento para administrar el sacramento.

El alba es la vestidura sagrada común de todos los ministros ordenados e instituidos, que queda ceñida a la cintura con el cíngulo, a no ser que por su diseño ya quede ajustada al cuerpo (OGMR, n. 336). En el caso concreto de la penitencia, el ministerio corresponde a los obispos y presbíteros.

La estola es la insignia del poder del orden sacerdotal. Por eso únicamente la visten aquellos que han sido ordenados. Es símbolo de la inocencia. Este ornamento varía de color según el tiempo litúrgico y el sacramento que se administre. En el caso de la penitencia, la estola será morada. Este color litúrgico simboliza penitencia y dolor, el color propio de la Cuaresma, así como en las misas de difuntos -e incluso, donde sea costumbre, el negro, que la reforma del Vaticano II no ha querido abolir (OGMR, n. 346)-. Pero la vida cristiana es una vida de confianza en el Padre, por lo que el color morado también tiene una connotación de esperanza, lo mismo que el morado del Adviento: del deseo de la venida de Cristo, en su Resurrección y, en el caso que nos atañe, en el perdón de los pecados y alcanzar así la vida eterna.

BIBLIOGRAFÍA

Ritual de la Penitencia, nº 75.

J. A. Abad y M. Garrido, Iniciación a la Liturgia de la Iglesia, Palabra, Madrid 1997.

J. Aldazabal, Gestos y símbolos, Dossiers CPL, 4º Ed, Barcelona 1994.

R. Lesage, Ornamentos y objetos litúrgicos, Casal i Vall, Andorra 1959.

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