De atea redomada a morir de amor al ver una imagen del Sagrado Corazón

Así se podría resumir el cambio tan radical que experimentó María Arratibel en su vida. Ella antes era de las que se reía de la religión. La fe no era nada, hasta que pasó a serlo todo.

Después de ella se acercó a la fe su madre tras estar muchos años alejada de la Iglesia; y luego, más adelante, se convirtió su hermana pequeña. Su hermano, David Arratibel, conocido director y productor, decidió llevar a la pantalla la historia de su familia con el galardonado documental “Converso“.

El preámbulo para acercarse a Dios fue la belleza de la música

Un amigo suyo le regaló un oboe y empezó a recibir clases de música en el conservatorio. La música empezó a ser una de sus pasiones, le atrapó. Allí conoció a un profesor de música, el que ahora es su marido.

Le atraía la reflexión que hacía sobre el mundo, el dolor, el amor y la vida. Y empezó a quedar con él y con sus amigos. Nunca había reflexionado antes sobre su ateísmo y empezó a darse cuenta de que no tenía argumentos para sostenerlo.

Antes no me lo creía y ahora me lo creo todo

El personaje de Jesús de la Pasión de Mel Gibson le impresionó. Ella sabía que históricamente Jesús existió y sufrió los horrores y tormentos de la pasión; pero de ahí a afirmar que era el Hijo De Dios, había un gran salto que ella no había dado.

Quería descansar y estudiar y decidió irse unos días al Monasterio de la Oliva. Y María, allí se encontró cara a cara con Jesús, rezando el rosario en su habitación de la hospedería de la Oliva. “Antes no me lo creía y ahora me lo creo todo“, afirma con rotundidad todavía sorprendida Arratibel. Así es la fe; el encuentro con Cristo no deja a nadie indiferente. Si Dios existe lo cambia todo, ya nada es igual.

La historia de conversión de María Arratibel

Te dejamos la entrevista que le hicimos en la que cuenta con más detalle cómo fue su conversión.

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