Ser santo es para todos

¿Santidad? ¿Para mí? ¿Ser santo, yo? ¿No has oído nunca que todos los cristianos estamos llamados a ser santos? ¿No te suena eso de la llamada universal a la santidad?

Benedicto XVI señalaba en la audiencia general del 13 de abril de 2011: “¿Qué quiere decir ser santos? ¿Quién está llamado a ser santo? A menudo se piensa todavía que la santidad es una meta reservada a unos pocos elegidos. San Pablo, en cambio, habla del gran designio de Dios y afirma: «Él (Dios) nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor» (Ef 1, 4). Y habla de todos nosotros“.

¿Estás seguro que ser santo es para todos?

Si me conocieras no dirías eso… La santidad es para otros; para los que son buenos, no les cuesta rezar y tienen madera de santo, pero no para mí. Benedicto XVI te da la respuesta: “La santidad, la plenitud de la vida cristiana no consiste en realizar empresas extraordinarias, sino en unirse a Cristo, en vivir sus misterios, en hacer nuestras sus actitudes, sus pensamientos, sus comportamientos. La santidad se mide por la estatura que Cristo alcanza en nosotros, por el grado como, con la fuerza del Espíritu Santo, modelamos toda nuestra vida según la suya”.

Dios es amor y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. (…) El amor a Dios y al prójimo es el sello del verdadero discípulo de Cristo“.

No tengamos miedo de tender hacia lo alto, hacia las alturas de Dios; no tengamos miedo de que Dios nos pida demasiado; dejémonos guiar en todas las acciones cotidianas por su Palabra, aunque nos sintamos pobres, inadecuados, pecadores: será él quien nos transforme según su amor“.

 Para conseguir la paz, hay que luchar

Te dejamos este divertido vídeo de nuestros amigos de Catholic Stuff, que muestra a la perfección que ser santo también es para ti, y que para tener paz en el alma, primero hay que luchar.

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