Cambié mi vida cristiana por salir de fiesta

Me llamo Ara, tengo 36 años, me dedico a la evangelización digital y soy cursillista. Me he criado en una familia cristiana y estudié en un internado de religiosas en Badajoz. Siempre me ha encantado la música y durante año formé parte del coro de mi parroquia con mi familia y del coro de mi colegio, pero por circunstancias dejé de estudiar y comencé a rebelarme con la vida que había llevado, dejando de asistir regularmente a la Iglesia, que solo iba en fiestas y para echar una mano cantando.

Viví un auténtico infierno buscando la felicidad donde solo estaba el vacío 

Durante muchos años estuve buscando la felicidad inmediata en el mundo de la noche, de fiesta en fiesta y con todo lo que caía en mis manos hasta que, hace 10 años comenzaron a darme ataques de pánico y ansiedad que desembocaron en una fuerte depresión. Luchando, fui saliendo y volviendo a hacer vida normal, superando también el cierre del negocio familiar.

La enfermedad fue para mí una señal de Dios para luchar por la verdadera felicidad

En septiembre de 2009, después de unos meses en los que no me encontraba nada bien físicamente, me diagnosticaron un Linfoma de Hodgkin de estado muy avanzado, era probable que tuviera mal desenlace si la quimioterapia no funcionaba, ya que mi estado de salud era muy malo. Y yo, sentí todo ello como una señal que me estaba enviando Dios para decirme que luchara, que debía cambiar mi vida y buscar mi camino de felicidad, pero esta vez a su lado.

El ansía que tenía era el Amor de Dios

Poco a poco comencé a volver a mi parroquia, empecé a dar catequesis y a ir a misa cada domingo. Mientras más me acercaba a Cristo, más necesitaba de Él. Gracias al sacerdote de mi parroquia (hoy mi director espiritual) fui descubriendo que Dios me llamaba, que ese deseo, esa ansia que tenía era el Amor de Dios que me llenaba y me pedía que dedicara mi vida.

Encontré mi sitio en ExtremelyGod

Conocí el perfil de ExtremelyGod desde que empezaron su andadura en septiembre de 2014 y automáticamente, me hice seguidora suya. Fue en la Semana Santa de 2015 cuando delante del sagrario le pedía que me buscara un sitio en el que poder volcarme a diario para Él, no tenía contacto apenas con otros jóvenes de mi diócesis y necesitaba poder compartir mi fe.

Una semana más tarde, recibía por Twitter la invitación más bonita, que, si quería formar parte del equipo de evangelización digital de ExtremelyGod, en el que no solo encontré mi lugar para poder servir a Dios, sino también una familia de amigos, que me han acompañado en momentos muy importantes en mi vida cristiana.

La verdadera felicidad la da solo Dios

Y así, he aprendido a no tener miedo a defender mi fe, a gritar con alegría que soy de Cristo y que la felicidad pasa por vivir desde Él y para Él.

Nos vemos en las redes 😉

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