Historia de la Virgen de Loreto

La Santa Casa de Loreto es la misma casa de Nazaret que visitó el Arcángel Gabriel en la Anunciación a la Santísima Virgen María. Es allí donde el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros. Allí también vivió la Sagrada Familia a su regreso de Egipto y donde Jesús pasó 30 de sus 33 años junto a La Virgen y San José.

La Santa Casa se convirtió en lugar de reunión para la celebración de la Santa Misa de los primeros Cristianos. Podemos imaginarnos con qué amor y veneración cuidaban este Santo Lugar.

Actualmente la Santa Casa está situada dentro de la Basílica que para ella se construyó en Loreto, Italia. Dentro de la casa de Loreto se venera la pequeña estatua de La Virgen de Loreto. 

La Santa Casa en Nazaret tenía dos partes: una parte era una pequeña gruta y la segunda parte una pequeña estructura de ladrillos que se extendía desde la entrada de la gruta. La estructura de ladrillos no tenía sino tres paredes, ya que un lado pegaba con la pared de la gruta.

¿Cómo llegó la casa de Nazaret a Loreto? 

Hay varias tradiciones. Una de ellas habla de ángeles que transportaron la casa por los aires. Pero hay documentos que parecen indicar que el responsable del traslado es un comerciante llamado Nicéforo Angelo del siglo XIII. Quizás su apellido inspiró la idea del traslado por medio de ángeles. En todo caso, tan extraordinario hecho, sin duda, tuvo la protección y guía del cielo. Ya lo había dicho el ángel a la Virgen en esa misma casa: “Para Dios nada es imposible“.

Su fiesta se celebra el 10 de diciembre. El Papa Benedicto XV, decretó a la Virgen de Loreto como la patrona de la aviación.

Algunos sucesos extraordinarios: 

  1. “Devolverle a la Virgen lo que es de Ella”

Se cuenta que Obispo de Portugal visitó la Santa Casa y quiso llevarse una piedra para construir una Iglesia en honor a la Virgen de Loreto. El Papa le dio permiso y el Obispo mandó a su secretario a sacar la piedra y llevársela. El Obispo se enfermó de repente y cuando llegó su secretario casi estaba muerto. El Obispo les pidió a algunas hermanas religiosas que rezaran por él y algunos días después recibió este mensaje: “Nuestra Señora dice, si el Obispo desea recuperarse, debe devolver a la Virgen lo que él se ha llevado“. El secretario y el Obispo se asombraron de esto, pues nadie sabía lo de la piedra de la Santa Casa. El secretario se fue inmediatamente de regreso a Loreto con la piedra y cuando llegó, el Obispo estaba completamente sanado. Por esta razón, durante los siglos, los Papas han prohibido, bajo amenaza de excomunión, la extracción de cualquier parte de la Santa Casa.

  1. La sonrisa de la Virgen: 

Cuando el Papa Juan XXIII visitó el Santuario en 1962, la estatua fue fotografiada en una sonrisa. Se pueden comprar reproducciones de esta fotografía en Loreto. Cuando el Papa abrió el Concilio Vaticano, aludió a esto cerca del final de su discurso de apertura, cuando dijo: “Oh María, Auxiliadora de los Apóstoles, de cuyo amor hemos tenido recientemente una prueba particular en tu templo de Loreto, donde Veneramos el misterio de la Encarnación, disponemos de todas las cosas para un resultado feliz y propicio y, con tu cónyuge, san José, los santos Apóstoles Pedro y Pablo, San Juan Bautista y San Juan Evangelista, interceded por nosotros Dios”.

Loreto 300x150 - 10 de diciembre: Virgen de Loreto

Santos que han visitado Loreto 

Muchos santos, beatos y Papas han visitado esta casa. Algunos de ellos han sido:

  • San Francisco de Sales: hizo sus votos de celibato en la Santa Casa;
  • Santa Teresa de Lisieux: antes de ir a pedir permiso al Papa para entrar al Carmelo a la edad de 15 años, visitó la Santa Casa;
  • San Maximiliano Kolbe: en su regreso a la ciudad de la Inmaculada, poco antes de ser llevado al campo de concentración; y muchísimos otros santos.
  • El Papa Juan XXIII fue el día antes de convocar el Concilio Vaticano II y pidió a la Virgen de Loreto la protección del Concilio.
  • San Pablo VI visitó Loreto como sacerdote y años después como cardenal.
  • Juan Pablo II ha visitado muchas veces la Casa de Loreto y ha tenido allí encuentros de jóvenes y familias.

También han ido a rezar a Loreto San Carlos Borromeo, San Josemaría Escrivá, San Luis Gonzaga, San José de Cupertino, San Juan Bosco.

Oraciones a la Virgen de Loreto

– Oración de los aviadores devotos a la Virgen de Loreto:

Oh María nuestra Señora de Loreto

que al cielo por los aires en brazos de ángeles,

quisiste enseñarnos el verdadero camino a las alturas.

Protegenos y guíanos,

se nuestra brújula en el crucero tormentoso de la vida,

para que siguiendo lo que nos has trazado

lleguemos felizmente al puerto tranquilo de la eternidad

Amén.

– Oración para pedir por el hogar:

Sólo imploro Tu Santo Nombre.

Ayúdame Mi señora  a encontrar una casa en la Unión de tu Santo Hijo nuestro Señor Jesucristo y tu Santo esposo San José.

Por la paz y la felicidad que en vuestra Santa Casa de Loreto viviste felizmente por la gracia y la bendición que el Santo Padre os ha concedido.

Te imploro espiritualmente, que me ayudes. Me concentro en mi futuro hogar.

Santa Madre de Loreto nos conceda salud, paz y felicidad y nos ayude en nuestras vidas. Al igual que tu casa fue santa y bendecida por Dios.

Pido que mi futura casa sea bendecida y protegida por ti y por Dios. Si me ayudas a la Virgen Santísima y me concedes mi petición (di tu petición) haré que el que es mi amigo te bendiga también.

Al terminar rezar un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria.

– Oración de Benedicto XVI a la Virgen de Loreto

María, Madre del sí, tú escuchaste a Jesús
y conoces el timbre de su voz
y el latido de su corazón.

Estrella de la mañana, háblanos de él
y descríbenos tu camino
para seguirlo por la senda de la fe.

María, que en Nazaret habitaste con Jesús,
imprime en nuestra vida tus sentimientos,
tu docilidad, tu silencio que escucha y hace florecer
la Palabra en opciones de auténtica libertad.

María, háblanos de Jesús, para que el frescor
de nuestra fe brille en nuestros ojos
y caliente el corazón de aquellos
con quienes nos encontremos,
como tú hiciste al visitar a Isabel,
que en su vejez se alegró contigo
por el don de la vida.

María, Virgen del Magníficat
ayúdanos a llevar la alegría al mundo
y, como en Caná, impulsa a todos los jóvenes
comprometidos en el servicio a los hermanos
a hacer sólo lo que Jesús les diga.

María, dirige tu mirada al ágora de los jóvenes,
para que sea el terreno fecundo de la Iglesia italiana.
Ora para que Jesús, muerto y resucitado,
renazca en nosotros
y nos transforme en una noche llena de luz,
llena de él.

María, Virgen de Loreto, puerta del cielo,
ayúdanos a elevar nuestra mirada a las alturas.
Queremos ver a Jesús, hablar con él
y anunciar a todos su amor.