El obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, don Carlos Escribano ofreció hace unos días su experiencia como padre sinodal en el Seminario Metropolitano de Zaragoza.

IMG one547 800x450 - Mons. Carlos Escribano: “La pastoral con jóvenes siempre es una pastoral de arriesgar”

“La pastoral con jóvenes siempre es una pastoral de Arriesgar. Si no, no es misión, es recrearnos en nosotros mismos. Pero la Iglesia existe para evangelizar, existe para salir al camino”. Así podría resumirse la idea de “Iglesia en salida” con la que monseñor Escribano ha vuelto de Roma tras un mes y medio de participación en el Sínodo por los jóvenes y las vocaciones: “Tenemos que salir de lo conocido, ofrecer pautas para no caer en lo preconcepcionado y, por supuesto, evitar el riesgo de la cristalización pastoral, del siempre se ha hecho así”.

Ante un público exigente, como es el clero de la Archidiócesis, el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño llamó a la conversión personal y pastoral, “poniendo en el centro la misericordia”. Habló de la escucha al joven como de la gran conclusión del sínodo de 2018, con el objetivo de conocerlo y acompañarlo, “para que descubra la alegría del amor”. Para aterrizar en aquella conclusión, se tuvieron en cuenta “cuatro fuentes: el Congreso de Pastoral Juvenil en Roma de 2017, los cuestionarios enviados a las distintas diócesis por la Santa Sede, el presínodo convocado por el Papa en Roma el día de San José y las contestaciones online al cuestionario”.

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Don Carlos Escribano, presbítero incardinado originariamente en la Archidiócesis de Zaragoza, aseguró que el sínodo “no es solo un evento, sino una tarea que asumimos, junto a su acogida en las diversas diócesis”. Afirmó que el fin más pragmático del encuentro era “que haya un estímulo real para vencer la inercia de no trabajar la Pastoral Juvenil”, error en el que, a menudo, caemos por miedo. Mons. Escribano advirtió, con palabras del Papa Francisco, que “no podemos caer en el síndrome de Jonás”, esto es, que el Señor nos esté pidiendo algo —la evangelización con los jóvenes— y nosotros no queramos verlo, y nos dediquemos a otras cosas. Y concluyó con un mensaje alentador: “Tenemos razones para trabajar con jóvenes y para jóvenes, porque nuestros jóvenes lo merecen”.

A continuación y para cerrar el acto, don Vicente Jiménez Zamora, arzobispo de Zaragoza, recogió el espíritu sinodal del acto agradeciendo el testimonio de Escribano y animando al clero a “salir juntos a la intemperie”. “Siempre hay más luz que sombra. Caminemos ante la dificultad que el Señor camina con nosotros. Ánimo y adelante”.

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