¡Atención! Desde Suecia a los padres del mundo: ¡Existe el Genio Masculino!

La intimidad y el afecto, el vínculo emocional no es algo propio exclusivamente de las mujeres. Las mujeres por su naturaleza tienen de manera innata una cualidad que propicia más el vínculo íntimo con los demás, una comprensión profunda del otro y una capacidad de relación social propia. Juan Pablo II lo llamaba Genio Femenino en la Carta a las mujeres.

Esta configuración propia de la mujer a todos los niveles, corporal, neuronal, afectivo, espiritual, tiene un sentido propio orientado a hacer posible la dimensión maternal. Esta riqueza interior se manifiesta y se potencia según el individualísimo modo de ser de cada mujer y su desarrollo personal. Ser menos afectiva o menos comprensiva por temperamento no significa ser menos mujer ni menos madre.

¿Existe el Genio Masculino?

¿Tiene entonces el hombre una cualidad innata propia que le capacita para ser padre?  ¿Existe el Genio Masculino? 

Los Padres de Suecia son un ejemplo de que hay hombres que quieren estar con sus hijos, y cuidarlos, quieren estar presentes desde el comienzo de su vida. En muchos matrimonios, los hombres son más afectivos y cuidadosos que sus mujeres, más organizados o simplemente, por el bien de su familia, a medio o largo plazo, se ve necesario que sea la mujer la que priorice el trabajo profesional. 

María Calvo, Profesora Titular de Derecho Administrativo en la Universidad Carlos III de Madrid, lleva 15 años estudiando el papel del hombre en el matrimonio y la familia. Entre otros libros, es autora de “La masculinidad robada” (Almuzara, 2011). En el artículo Para los hijos, el padre es tan importante como la madre, aborda algunas cuestiones claves para reflexionar al respecto.

¿El cuidado y la ternura hace menos varonil a un hombre?

A las mujeres nos encanta esta dimensión paternal del hombre, que realmente le hace más hombre, y a la mujer más mujer. Dar el biberón o cambiar pañales pueden ser gestos de virilidad no amanerados, sino una puesta en marcha para el trabajo en equipo entre los dos, tan necesario hoy en día para sacar una familia adelante. 

Esas tareas pueden realizarse de manera tan varonil como cuando el hombre hace gala de su fuerza en el deporte, de su pericia arreglando cosas, o de su fortaleza siendo un auténtico caballero, dominando su temperamento y sus impulsos; cuando nos trata con la delicadeza que la sensibilidad de las mujeres necesitamos, eso sí es ser varonil.

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