QUÉ TIENE QUE VER 2  e1591961761882 - ¿Qué tiene que ver?

No es lo que tienes,
sino cómo usas lo que tienes
lo que marca la diferencia.
Zig Ziglar-

Se encontraban dos gemelos en su fiesta de cumpleaños. Uno era muy pesimista y el otro optimista. El pesimista quería un coche teledirigido y el optimista un caballo. Sus padres sabían que no le podrían regalar algo tan caro como es un caballo. Decidieron, como prueba, obsequiar al pesimista un cochazo teledirigido; en cambio al optimista le ofrecieron… un saco de alfalfa.

Así reaccionaron los dos hermanos.
Pesimista: Es un coche demasiado bueno: seguro que el coche se me rompe enseguida.
Optimista: Gracias papis, veo la comida, pero ¿dónde habéis puesto el caballo?

¿Qué tiene que ver nuestra forma de pensar con nuestra vida? ¡Muchísimo! La mente, la forma de ver las cosas, es considerada el punto de partida de todo acto, pensamiento y sentimiento. Una sana autoestima puede producir resultados positivos. Y viceversa.

Rebecca Clarke fue una compositora y violinista inglesa (1886-1979) que escribió el libro El poder de la macromente, en él dice: Empieza ahora a conducir tus impulsos y sentimientos hacia las áreas deseadas. Los sueños e ideales son los padres de impulsos y sentimientos. […] ¡Eres el conjunto de tus pensamientos!

Si alguien quiere mejorar su vida, es fundamental permutar los pensamientos negativos por pensamientos positivos. Nuestra mente es ─puede ser─ poderosamente creativa. Es capaz de ascender a niveles de pensamiento cada vez más elevados. Pero para conseguir ese tono vital, es imprescindible ejercitar nuestros músculos mentales.
Solo cada persona tiene control sobre las actitudes que adoptará, expresará y proyectará su mente. Solo es necesario estar dispuesto a probar, a dar a la mente la posibilidad de desarrollar su poderosa creatividad.

El pensamiento es una fuerza creadora que opera sin cesar en la humanidad. Esa magnética atmósfera de pensamiento positivo o negativo, nos acompaña siempre y forma parte de nosotros. ¿Cómo sacarle lo mejor? Cultivando una actitud positiva, teniendo ideas fuertes y positivas que neutralicen esas tendencias, circunstancias o condiciones que suscitan en nosotros actitudes de descontento, desánimo o abandono.
Si realmente deseamos cambiar para bien nuestras vidas, tenemos que orientarnos hacia una experiencia vital más positiva. Hay que trabajar para cambiar la forma de ver las cosas y encontrar, en todas las situaciones, esa cara soleada de la existencia que, si bien no siempre soluciona los problemas, pero ayuda a hacerlos más llevaderos.

No todo es dos más dos igual a cuatro, hay margen para lo imprevisto, pero, indudablemente, el desarrollo de nuestra vida tiene mucho que ver con nuestra forma de pensar.

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