amistad 2 e1472816962394 - Hago lo que debo

No tener moderación, muchas veces,
 es causa de que el bien se convierta en mal
 y la virtud, en vicio.
-San Ignacio de Loyola-

En la película The Descendants, Matt King (George Clooney), con una gran fortuna familiar, casado y padre de dos hijas, se ve obligado a replantearse la vida, cuando su mujer sufre un terrible accidente que la deja en coma. Intenta recomponer la relación con sus problemáticas hijas y su deseo de no criar jóvenes caprichosas lo lleva a pensar así:

A diferencia de muchos de mis primos, no he dilapidado mi parte de la herencia. Al igual que mi padre, solo vivo de los ingresos de mi ejercicio como abogado. No quiero malcriar ni consentir a mis hijas. Liz, me acusa de tacañería, pero yo soy de la opinión de mi padre: «Da a tus hijos suficiente dinero para que hagan algo, pero no tanto como para que no hagan nada».

La persona moderada se domina a sí misma, por eso la moderación, en el uso de las cosas, es imprescindible, si se quiere ser verdaderamente libres.
Para ser moderados hay que repetir actos moderados. A base de repetir, podemos adquirir el hábito de dominarnos, de aguantar el primer impulso y ponerle freno. Esto solo se logra con el hábito adquirido y se pierde, rápidamente, cuando cedemos al impulso.

Hay que ejercitar la moderación en las cosas que son necesidades básicas, porque nos permite el desarrollo de la voluntad y el autodominio. Vamos a reseñar, a modo de ejemplo, acciones muy sencillas pero eficaces: saber dominar caprichos o manías, terminar la comida que no nos gusta, no dejar nada de lo que se ha servido en el plato, sentarse correctamente, usar los cubiertos convenientes, esperar a que se sirvan todos para empezar a comer, etc., son modos concretos de ser moderados. Entrenar esa moderación nos fortalece la voluntad para después ser consecuentes en otros aspectos de la vida.

Un viejo proverbio chino dice: No comas todo lo que puedas, no gastes todo lo que tengas, no creas todo lo que oigas, no digas todo lo que sepas…

Otra muestra de moderación es hacer frente a las carencias del tipo que sea sin lamentarse. Fundamental, aprender a no quejarse cuando falta algo. Y esto es importante, no solo porque nos entrena para las dificultades de la vida, sino porque, además, hace la vida más agradable para los que nos rodean.

Ser moderado es, también, respetar el tiempo que dedicamos a cada ocupación según su importancia. En la película Gladiator, el general Máximo (Russell Crowe) lo tiene claro:

A veces, hago lo que deseo hacer. El resto del tiempo, hago lo que debo.

 

 

 

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