Hacer un buen día 3  e1532896141155 - Hacer un buen día

El hombre es como un fósforo:
Si no tiene cabeza,
¿para qué sirve?
─Ventura de la Vega─

Décimo Magno Ausonio (Burdigala, actual Burdeos, 310–395) fue un poeta y retórico latino, prefecto y cónsul de la Galia, era considerado un hombre feliz. Supo despertar admiración de sus contemporáneos y consiguió llegar ─y disfrutar─ a la vejez con buena salud. Acuñó una frase que practicaba asiduamente:

Yo siempre he creído que la felicidad consiste, no en tener todo lo que uno ambiciona, sino en no desear lo que no se nos concede.

 Dicen que Magno Ausonio había conseguido un gran dominio de sus deseos y ambiciones y que, durante toda su vida, solo tuvo una única y constante petición a Dios: 

Concédeme, Señor, la gracia de no tener nunca que desear, ni codiciar, ni ambicionar nada.

Aunque es innegable la influencia de las circunstancias, es el pensamiento quien marca la pauta. Si tenemos rachas que solo pensamos en negativo, es porque no hemos cuidado nuestra mente y no le hemos dedicado el tiempo necesario para entrenarla a pensar en positivo.
Si queremos vivir felices, tenemos que cuidar nuestros pensamientos como cuidamos todo aquello que valoramos. Y así adquiriremos el hábito de pensar en positivo, lo cual redundará en mejorar las condiciones de nuestra vida, porque la calidad de lo que pensamos determina la calidad de nuestra existencia.

Ciertamente que hay personas que parecen tener una cierta debilidad por ver siempre el vaso medio vacío: todo el mundo está en mi contra, me dejan solo, es que no me sale nada bien, no puedo olvidar las faenas del pasado, el trabajo es un asco, etc.
Esto se remedia tratando de ser «paranoicos a la inversa»: todavía me queda medio vaso, hoy voy a hacer amigos, voy a disfrutar en mi trabajo… ¡Este es el gran reto! Poniendo los medios, conseguiremos controlar nuestros pensamientos y sentimientos, y no es que el estado mental garantice resultados, pero sí maximiza sus posibilidades.

Parece una tontería, pero su eficacia está garantizada: los diez minutos antes de descansar, y los diez minutos después de levantarnos, influyen mucho en nuestro subconsciente. No te levantes esperando que sea un buen día, levántate sabiendo que depende de ti hacer que sea un buen día.

Oblígate a salir sonriendo de casa. Pase lo que pase, sal sonriendo y diciéndote: hoy va a ser un gran día. En cuanto perseveremos una temporada en este hábito, comprobaremos que comenzaremos a ver todo desde un punto de vista más positivo. Es bastante sencillo: sonrisa y decisión: Hoy voy a hacer un buen día o, por lo menos, lo voy a intentar.

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