A sus 28 años, Miriam se considera a sí misma una persona muy afortunada, y no es de extrañar: una chica joven que enseguida deja ver su personalidad atrayente, de grandes ojos castaños, con una carrera musical prometedora que ya acumula un premio ganador del programa “Tú sí que vales”, dedicada también al teatro, campeona de España de natación, con una sonrisa contagiosa cada vez que habla. Y un andador de cuatro ruedas siempre cerca.

La falta de oxígeno durante el embarazo de su madre le ocasionó la parálisis cerebral que le impide mover las piernas con soltura. “El médico diagnosticó que a los 15 años no podría andar, y que como mucho podría moverme con los codos”. Hoy, sin embargo, la realidad es muy diferente.

“En mi día a día tengo que ser creativa hasta para meterme en una bañera, ¡hay veces en que están muy altas!”. Miriam cuenta sin tabúes el testimonio de una vida que no ha sido fácil, y no solo por la discapacidad de sus piernas, que sigue suponiendo un reto.

“La fisioterapeuta muchas veces me tiraba al suelo, y cuando mi hermana protestaba nos decía que me iba a caer muchas veces en esta vida, y que tenía que aprender a levantarme”.

Así, pese a las tormentas que han aparecido durante estos años, a día de hoy se desenvuelve alegre y sensata, y se muestra tranquila y serena a la hora de pensar en dificultades que podrán surgir si llega la hora de formar una familia,
su mayor ilusión: “Se trata de buscar soluciones de lo más cotidiano”.

¿El secreto? “Cuando tú sonríes la gente quiere acercarse a ti, ¡no cuando estás con cara de acelga!”. Ella tiene claro que la decisión de sus padres de tenerla fue el primero de muchos actos de generosidad, por el que se siente profundamente feliz. “Me defino como una persona a la que le gusta mucho vivir”.

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