1969, Estados Unidos. En Dallas, Texas, donde el aborto estaba penado con hasta cinco años de prisión para la mujer que abortara -salvo en caso de violación e incesto- una joven de 21 años, llamada Norma McCorvey, descubrió que estaba embarazada.  Era su tercer hijo, se encontraba desesperada, sola, con problemas de drogadicción y en una situación económica insostenible. En su situación, no encontraba otra salida que no fuera el aborto. Fue entonces cuando dos abogadas recién graduadas por la Facultad de Leyes de la Universidad de Texas, vieron en ella la oportunidad de influir en las leyes e intentar crear jurisprudencia favorable al aborto. Eran Sarah Weddington y Linda Coffee de 28 y 31 años respectivamente.

En marzo de 1970, sus dos abogadas presentaron una demanda en Texas sosteniendo que su cliente Norma L. McCorvey («Jane Roe») había sido violada y solicitaba el aborto. En ese momento, el Fiscal de Dallas era Henry Wade, el cual se oponía a ésta práctica. Ésta situación dio nombre al caso que cambió el panorama de las reivindicaciones proaborto en EE.UU. e influyó en las legislaciones del resto del mundo. Los años transcurrieron mientras el litigio continuaba y las apelaciones se sucedían, hasta 1973, año en el que el Tribunal Supremo dictó sentencia. Miientras el litigio estaba en proceso, Norma dio a luz a su hija y la entregó en adopción.

El 22 de enero de 1973, el Tribunal Supremo estableció por 7 votos a 2 que existe un derecho constitucional de las mujeres embarazadas para abortar. Los miembros de la Corte decidieron que el feto no gozaba de protección constitucional y, por lo tanto, no podía impedirse su eliminación del vientre materno. Esta decisión del Tribunal fue interpretada como la legalización del aborto y se hizo válida y vigente para los 50 estados de la Unión. El efecto dominó se extendió por los diferentes Estados norteamericanos e influyó en legislaciones proabortistas de diferentes países del mundo.

Más adelante, y después de 14 años en los cuales «Jane Roe» se había convertido en un icono para los activistas a favor del aborto, Norma reconoció que jamás fue violada, que todo había sido una estrategia para presionar a los miembros del poder judicial y crear una corriente favorable a una sentencia que legalizara el aborto.

Con el paso de los años, Norma McCorvey escribió su autobiografía. En 1994, y bajo el título “I’m Roe” (“Yo soy Roe”), se mostró arrepentida y acabó convirtiéndose en una firme activista provida. Fundó un grupo llamado “Roe no more” (“Roe nunca más”) y unió sus esfuerzos junto al grupo provida “Operation Rescue” (“Operación Rescate”).

En 2005, en el caso conocido como “McCorvey vs. Hill”, Norma McCorvey pidió a la Corte Suprema que derogase la sentencia de 1973, alegando que el caso debería reabrirse y estudiarse, ante la evidencia de que el aborto daña a las mujeres y supone la eliminación de los no nacidos del vientre de sus madres. La petición fue denegada.

Hoy se cumple el 41 aniversario de “Roe vs. Wade” y el balance de abortos producidos en EE.UU desde 1973 hasta la actualidad se estima en 56 millones aproximadamente. Fue una sentencia que cambió el devenir, no sólo de una Nación, sino de la vida de muchas mujeres.

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