A lo largo de éste último año, hemos sido testigos de varios casos relacionados con el aborto y la mortalidad materna, que han sido sumamente mediáticos y mediatizados. ¿Por qué hemos asistido a semejante despliegue de medios y a una cobertura informativa amplia? La realidad, es que viene siendo una constante que los grupos de interés y los medios de comunicación afines a ellos, instrumentalicen casos dramáticos para presionar a favor de legislaciones abortistas.

Después de ver cómo se desvirtúan los debates legislativos de países concretos como Irlanda o El Salvador a golpe de situaciones extremas que intentan justificar el aborto, no es de extrañar que algunos medios pasen de puntillas o no se hagan eco de los casos que ponen de relieve la barbarie abortiva, y que hace saltar por los aires el mito del “aborto seguro”.

El caso más reciente es el de una mujer irlandesa de 32 años que falleció desangrada en un taxi por las complicaciones post aborto, tras ser dada de alta en un abortorio de Marie Stopes (Londres). Los hechos tuvieron lugar en enero del año pasado. Sin embargo, los medios de prensa irlandeses no se han hecho eco de ello hasta ahora. La noticia saltaba a la palestra en el momento propicio, para añadir más presión al debate irlandés en torno a la legalización del aborto. Una vez más, a los medios se les olvidó mencionar que la tasa de mortalidad materna irlandesa es de las más bajas del mundo, más baja incluso que la del Reino Unido, donde el aborto es plenamente accesible.

Este no es un caso aislado, pues es un hecho los peligros que entraña la práctica abortiva: posibles perforaciones de útero, secuelas psicológicas, síndrome post aborto e incluso mayor porcentaje de posibilidad de contraer cáncer de mama.

En este 2013, ya son 30 clínicas abortistas las que han tenido que echar el cierre en EE.UU, debido a las chapuzas que allí se llevaban a cabo, dejando secuelas en las madres e incluso llegando a provocar la muerte de algunas mujeres.

Otro ejemplo que deja en evidencia el “aborto seguro” es el de Planned Parenthood, la mayor red de clínicas abortistas de los EE.UU. Muchos de sus centros han sido sometidos a investigación por sus prácticas irregulares.

Es llamativo que los prochoice reivindiquen el aborto como sinónimo de libertad o como remedio ante un posible suicidio de la madre. Los datos no mienten: en EE.UU, desde que se legalizó el aborto, más de 54 millones de niños han sido eliminados de forma cruel y violenta del útero de sus madres. Con respecto al suicidio, Caroline Simons, portavoz de la campaña provida irlandesa, recuerda que desde la ciencia médica “no hay nada basado en evidencias que respalde que el aborto sea la respuesta correcta a una amenaza de suicidio”. Por el contrario, sí hay numerosos estudios que demuestran que el suicidio y el riesgo de suicidio aumenta tras someterse a un aborto.

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