El pasado 18 de junio, la Cámara de Representantes del Congreso de los Estados Unidos aprobó la llamada “Ley de Protección a los No Nacidos Capaces de Sufrir Dolor” (Pain-Capable Unborn Child Protection Act).

Uno de los testimonios fundamentales que favorecieron la aprobación de la ley, fue el del Doctor Levantino, un médico que llevó a cabo más de 1200 abortos, antes de convertirse en un firme defensor de la vida del no-nacido.

En este vídeo -que transcribimos al final-, el Doctor Levantino cuenta su testimonio ante los miembros del Subcomité de Justicia Civil y Constitucional del Congreso.

Trascripción del testimonio del Doctor Levantino:

“Buenos días Presidente Frank y Distinguidos miembros del subcomité. Gracias por invitarme. Me llamo Anthony Levantino. Soy un ginecólogo obstetra especializado en el aborto. He trabajado tanto en el mundo académico como en el de la clínica práctica. Actualmente ejerzo en Las Cruces, Nuevo México. He sido ginecólogo obstetra desde hace 33 años y en la parte inicial de mi carrera profesional realicé alrededor de 1200 abortos, cien de ellos en el segundo trimestre de gestación, a las 24 semanas.

Imagine que usted es un ginecólogo obstetra y pro-choice, como yo lo era. Hoy su paciente tiene 17 años. Está de 3 meses contando desde la última menstruación. Su útero tiene una anchura de dos dedos sobre el ombligo. Ha estado sintiendo las patadas de su bebé desde hace aproximadamente un mes. Está dormida sobre una camilla en el quirófano, y usted está allí para ayudarla con su problema. Lo primero que hay que hacer es retirar la lamina que fue colocada en el cervix. La dilatación requerida para un aborto a esa altura del embarazo dura al menos 36 horas. Los abortos tardíos pueden necesitar casi 3 días de preparación antes de la realización del procedimiento.

Lo primero a lo que uno ha de echar mano es una cánula. Esta es un catéter de succión 14 francés. Mide entre nueve y diez pulgadas de largo y sobre tres cuartos de pulgada de diámetro.
Imagine que lo introduce en el cervix y ordena a su enfermera en rotación que encienda la máquina de succión. Lo que verá es un líquido amarillo pálido a través de la cánula que se dirige a las válvulas de la máquina. Era el líquido amniótico que protegía al bebé.

En caso de tratarse de un aborto practicado en el primer trimestre, cuando el niño mide esto o menos podrías llevar a cabo todo el aborto con este único instrumento. El bebé de 24 semanas (desde la última menstruación) que estamos describiendo aquí mide el largo de tu mano y mitad más desde la cabeza a los glúteos, sin contar las piernas. Los bebés de ese tamaño no caben por una cánula de este tamaño.

Cuando has acabado, coges unas tenazas. Estas las traje para que pudieseis ver de qué estamos hablando. Mide 13 pulgadas de largo. Es de acero inoxidable. La gracia de estas tenazas, que miden media pulgada de ancho y dos y media de largo, radica en los dientes afilados. Es un instrumento para agarrar y cuando se engancha a algo no lo suelta.

Un aborto realizado durante el segundo trimestre es un proceso ciego. No puedes ver realmente nada. Todo ha de hacerse por tacto. Imagine que puede alcanzar cualquier cosa ahí dentro con este instrumento y agarrarlo a tientas para después tirar con fuerza. Y cuando finalmente sale, aparece una pierna así de grande que dejas en la mesa que está a tu lado.

Sigues buscando de nuevo, agarras y tiras. Aparece un brazo de la misma longitud que depositas en la mesa que está a tu lado. Y seguir una y otra vez buscando con este instrumento hasta desgarrar la columna, los intestinos, el corazón y los pulmones. La cabeza de un bebé a esa edad es quizás del tamaño de una ciruela grande. De nuevo, el proceso es ciego. Buscas, intentando no perforar el útero, y tienes una idea de que la has alcanzado si tienes las tenazas agarrando algo y tus dedos están extendidos al máximo.

Sabes que lo has hecho bien si la machacas con las pinzas y un material blanco sale por el cérvix. Ese era el cerebro del bebé. A continuación, puedes sacar los trozos de cráneo. Si hubiesen tenido un día como yo he tenido muchos. A veces una cara vuelve y te mira fijamente. Felicidades acabas de practicar un aborto en el segundo trimestre. Acabas de afirmar su derecho a elegir.
Estos procedimientos son brutales por su propia naturaleza. En los abortos tardíos cuando estás preparando el cervix durante periodos incluso más largos, habrá ocasiones en las que causas un parto prematuro o precipitado. El caso Gosnell es un caso que ha captado la atención del público de que estamos hablamos cuando hablamos de este tipo de abortos.

Se mencionó anteriormente la idea de que el aborto no es tan necesario para salvar la vida de la mujer. Ha de ser tomada en consideración. Como profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Albany he tratado a cientos de mujeres con serios problemas durante el embarazo. Embarazos que amenazaban sus vidas: enfermedades cardiovasculares, enfermedades óseas degenerativas, cáncer, toxemia (elevada presión sanguínea durante el embarazo). Lo ilustraré con un caso que yo mismo llevé. Una paciente llegó embarazada de 27 semanas. Su presión sanguínea era de 220 sobre 140. La presión normal es de 120 sobre 80. Esta mujer estabas a momentos u horas del infarto. La estabilizamos y le provocamos el parto. Tuvo un bebé sano y ella estuvo bien también. Pero pude estabilizarla y provocarle el parto en una hora porque tal era el tiempo requerido por una emergencia de ese calibre. El aborto habría sido inútil en tal situación. Como les dije, a las 27 semanas de gestación, habría tardado al menos tres días para prepararla y realizar el procedimiento. Y éste es un punto crucial cuando nos referimos al aborto en términos de vidas de mujeres salvadas. Gracias por su atención

Creo recordar que el Presidente Frank y yo citamos anteriormente a Obama. Voy a citarlo una vez más. Recientemente afirmaba que de haber una cosa, una cosa que pudiéramos hacer para salvar sólo un niño, entonces tendríamos la obligación de intentarlo. Gracias”.

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