Mensaje del Papa por la JMJ 2018

Mensaje del Papa por la JMJ 2018

Mensaje del Papa por la JMJ 2018:

El Papa Francisco acaba de publicar el mensaje a los jóvenes para la XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará a nivel diocesano el próximo 25 de marzo. Es un paso más en el proceso de preparación a la JMJ de Panamá en el 2019.

Esta nueva etapa de nuestra peregrinación cae en el mismo año en que se ha convocado la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Es una buena coincidencia. La atención, la oración y la reflexión de la Iglesia estarán puestas en vosotros, los jóvenes, con el deseo de comprender y, sobre todo, de «acoger» el don precioso que representáis para Dios, para la Iglesia y para el mundo”, Francisco. 

Para ponértelo fácil, te resumimos las ideas principales del mensaje.

1. ¿Cuál es el lema de este año?:

No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios” (Lc 1,30). Se trata de escuchar con María la voz de Dios que infunde valor y da la gracia necesaria para responder a su llamada.

2. No temas:

Pope with young people 300x201 - Mensaje del Papa por la JMJ 2018Es frecuente que ante la presencia de Dios el hombre se turbe. Al contemplar el abismo entre la omnipotencia divina y la poquedad de nuestra vida surge el miedo.

Dios también lee en nuestro corazón. Él conoce bien los desafíos que tenemos que afrontar en la vida, especialmente cuando nos encontramos ante las decisiones fundamentales de las que depende lo que seremos y lo que haremos en este mundo”.

2.1) ¿Cuáles son tus miedos?:

Y vosotros jóvenes, ¿qué miedos tenéis? ¿Qué es lo que más os preocupa en el fondo?”, nos pregunta Francisco. Y él mismo responde las causas:

  1. El miedo a no ser amados. Lleva a mostrarse distinto a lo que se es hasta convertirse en un ”fake”.
  2. La obsesión por recibir ”me gusta”, que produce incertidumbre y tensión.
  3. Miedo a quedarse solos.
  4. El temor a no conseguir un buen trabajo y cumplir sus sueños.

2.2) ¿Y tus dudas?:

Es frecuente que asalten dudas en relación a nuestra felicidad, seguridad, fidelidad, etc.

  • ¿Seré feliz haciendo lo que Dios me pide?
  • ¿Seguro que podré?
  • ¿No me pedirá demasiado?
  • ¿Perseveraré hasta el final?
  • ¿Perderé el entusiasmo?

2.3) ¿Cómo superarlos? Francisco te da cuatro claves:

  1. Discernimiento:  En los momentos en que las dudas y los miedos inundan nuestros corazones, resulta imprescindible el discernimiento. Nos permite poner orden en nuestros pensamientos y sentimientos, para actuar de manera prudente. Para ello, primero hay que identificarlos con claridad, ponerles nombre. ”Preguntaos: hoy, en mi situación concreta, ¿qué es lo que me angustia, qué es lo que más temo? ¿Qué es lo que me bloquea y me impide avanzar? ¿Por qué no tengo el valor para tomar las decisiones importantes que debo tomar? No tengáis miedo de mirar con sinceridad vuestros miedos, reconocerlos con realismo y afrontarlos”. Se trata pues de poner nombre a los miedos, aceptarlos y afrontarlos.
  2. Abandono: el miedo nunca debe tener la última palabra. Ha de ser una ocasión para realizar un acto de fe. Dios siempre permite lo mejor para mí. Huir de encerrarnos en nosotros mismos. ”En las Sagradas Escrituras encontramos 365 veces la expresión «no temas», con todas sus variaciones. Como si quisiera decir que todos los días del año el Señor nos quiere libres del temor”.
  3. Oración: abrirse a Dios. La vocación es una llamada de Dios. Por tanto, debemos abrirnos a El, al que llama. Necesitamos el silencio de la oración para escuchar la voz de Dios que resuena en la conciencia.
  4. Consejo: hablar y dialogar con otras personas más experimentadas para que nos ayuden. Es necesario que dejemos espacio  para crecer, soñar, mirar nuevos horizontes con otros.

3.  Dios nos llama por nuestro nombre:

Poner nombres es propio de Dios. En la creación Él llama a la existencia a cada criatura por su nombre. Detrás del nombre hay una identidad, algo que es único en cada cosa, en cada persona, y que sólo Dios conoce en profundidad.

Cuando Dios llama por el nombre a una persona, le revela al mismo tiempo su vocación, su proyecto de santidad y de bien, por el que esa persona llegará a ser alguien único y un don para los demás”.

Queridos jóvenes: Ser llamados por nuestro nombre es, por lo tanto, signo de la gran dignidad que tenemos a los ojos de Dios, de su predilección por nosotros. Y Dios llama a cada uno de vosotros por vuestro nombre. Vosotros sois el «tú» de Dios, preciosos a sus ojos, dignos de estima y amados. Acoged con alegría este diálogo que Dios os propone, esta llamada que él os dirige llamándoos por vuestro nombre”.

4. Nos da su gracia:

El camino de la vocación no está libre de cruces, pero Dios no deja de ayudarnos en cada momento.

Nuestra vida no es pura casualidad ni mera lucha por sobrevivir, sino que cada uno de nosotros es una historia amada por Dios”.

5. Valentía en el presente:

La fuerza para tener valor en el presente nos viene de la convicción de que la gracia de Dios está con nosotros; en que nos ayuda a llevar adelante lo que Dios nos pide aquí y ahora.

papa francisco 3 300x152 - Mensaje del Papa por la JMJ 2018Cuando nos abrimos a la gracia de Dios, lo imposible se convierte en realidad. «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?» (Rm 8,31)Vosotros, jóvenes, tenéis necesidad de sentir que alguien confía realmente en vosotros. Sabed que el Papa confía en vosotros, que la Iglesia confía en vosotros”.

”Y vosotros, ¡confiad en la Iglesia!. A María, joven, se le confió una tarea importante, precisamente porque era joven. Vosotros, jóvenes, tenéis fuerza, atravesáis una fase de la vida en la que sin duda no faltan las energías. Usad esa fuerza y esas energías para mejorar el mundo, empezando por la realidad más cercana a vosotros. Deseo que en la Iglesia se os confíen responsabilidades importantes, que se tenga la valentía de daros espacio; y vosotros, preparaos para asumir esta responsabilidad”.

6. Con la mirada en la Virgen:

Francisco concluye aconsejándonos que contemplemos el amor de María: ”un amor atento, dinámico, concreto. Un amor lleno de audacia y completamente proyectado hacia el don de sí misma”.

7. Un desafío por delante: nuestra respuesta

Queridos jóvenes: el Señor, la Iglesia, el mundo, esperan también vuestra respuesta a esa llamada única que cada uno recibe en esta vida. A medida que se aproxima la JMJ de Panamá, os invito a prepararos para nuestra cita con la alegría y el entusiasmo de quien quiere ser partícipe de una gran aventura. La JMJ es para los valientes, no para jóvenes que sólo buscan comodidad y que retroceden ante las dificultades. ¿Aceptáis el desafío?

 

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