¿Quién es Pablo Lorenzo?

Pablo Lorenzo es un madrileño felizmente casado. Tiene nada más y nada menos que 7 hijos. En su bio de twitter se define como «orientador familiar, padre de familia y youtuber. Preocupado por educar mejor a nuestros hijos, para hacer un mundo mejor«. Él mismo se presenta en este vídeo y también a toda su familia:

El matrimonio, vocación cristiana y camino de santidad:

Todavía hay gente que piensa que el matrimonio es una vocación de segunda; que la Champions está reservada para quienes viven el celibato por el Reino de Dios. Estos últimos sí son llamados a una santidad digamos de primera; pero la de los casados es cosa de un nivel inferior. Sin embargo, quien crea esto está muy equivocado.

«El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural«.

El matrimonio es una de la formas de seguimiento e imitación de Cristo. Instituido por Dios y elevado por Cristo a sacramento de la Nueva Ley, es una verdadera vocación sobrenatural que responde admirablemente a la estructura y condición humana.

Con palabras del Catecismo: «En el seno de la familia, los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada«.

Y esto es lo que además de vivir, Pablo se ha propuesto transmitir de manera simpática y desenfadada en cada uno de sus vídeos de Youtube. Consciente de la crisis que atraviesa la familia, hace lo que está a su alcance para ser luz para otros y mostrar la grandeza del matrimonio y de la familia.

Con los abuelos somos más familia:

Francisco se ha referido en múltiples ocasiones al papel tan importante que tienen los abuelos en la familia, y por tanto, para la sociedad:

  • «Es horrible ver a los ancianos descartados. Es feo y es pecado«.
  • «Recemos por nuestros abuelos, nuestras abuelas, que tantas veces han tenido un papel heroico en la transmisión de la fe en tiempos de persecución. Cuando papá y mamá no estaban en casa o tenían ideas extrañas, que les enseñaba la política de aquel tiempo, fueron las abuelas quienes transmitieron la fe«.
  • «Las palabras de los abuelos tienen algo especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela me entregó por escrito el día de mi ordenación sacerdotal aún las llevo conmigo, siempre en el breviario, y las leo a menudo y me hace bien«.
  • «¡Qué importantes son los abuelos en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad!«.

Y esto es lo que Pablo intenta transmitir en este simpático vídeo. Los abuelos son una valiosa ayuda en la educación de los hijos y en la transmisión de la fe. Y hoy en día, sin su ayuda, muchos padres no podrían trabajar fuera o hacer algunos planes de descanso, porque no tendrían con quién dejar a sus hijos en algunas horas del día. Son superhéroes que han cambiado la capa por el bastón. Y su ayuda, muchas veces, es una misión imposible en toda regla.

Pedir perdón al final del día, la mejor arma de toda familia:

En la familia hay dificultades. En las familias discutimos. En las familias a veces vuelan los platos. En las familias los hijos traen dolores de cabeza. No voy a hablar de las suegras…”. Así se refería Francisco en el encuentro mundial de las familias de Filadelfia. Pero hay tres palabras que lo arreglan todo: “Por favor, perdón, gracias”- que pueden ser el pegamento que recomponga los trozos de esos platos que a veces se rompen en todo matrimonio y en toda familia. Pablo intenta enseñárselo así a sus hijos.

Cómo afrontar la muerte de un hijo:

El matrimonio, como toda vocación, tiene sus momentos dulces y sus momentos oscuros. Momentos donde la vida es de color rosa, todo va sobre ruedas, y uno está en el Tabor; alternados con otros donde se levantan dificultades y surgen tensiones, donde toca agarrarse a la Cruz y hacer de cirineo. Uno de los momentos más duros para Pablo en su matrimonio fue la muerte de su hija Carmen.

Así que ya sabes, los casados también están llamados a ser santos de altar. Santos cuyo camino se fusiona con dos personas más: su marido o mujer, y Dios.

Join the discussion One Comment

Leave a Reply