Domingo, 4 de noviembre de 2018: Evangelio según san Marcos (12,28b-34)

1. Escuchar el Evangelio

Descargar el evangelio del Domingo 4 de noviembre en .mp3

 

2. Meditar con los textos propuestos

Comentario del Papa Francisco sobre el primer mandamiento

“La memoria de la ley. La ley es un gesto de amor que ha hecho el Señor con nosotros porque nos ha señalado el camino, nos ha dicho: por este camino no te equivocarás. Evocar la memoria de la ley. No la ley fría, aquella que parece simplemente jurídica, no. La ley del amor, la ley que el Señor ha puesto en nuestros corazones.

¿Yo soy fiel a la ley, recuerdo la ley, repito la ley? Algunas veces nosotros cristianos, también consagrados, tenemos dificultad en repetir a memoria los mandamientos: ‘Sí, sí, los recuerdo’, pero después a un cierto punto me equivoco, no recuerdo.

Acordarse de Jesucristo significa tener la mirada fija en el Señor”, en los momentos de mi vida en los cuales lo he encontrado, momentos de prueba, en mis antepasados y en la ley. Y la memoria “no es solamente un ir hacia atrás. Es ir hacia atrás para ir adelante. Memoria y esperanza van siempre juntas. Son complementarias, y se completan. “Acuérdate de Jesucristo, el Señor que ha venido, ha pagado por mí y que vendrá. El Señor de la memoria, el Señor de la esperanza”.

Homilía completa (Casa Santa Marta, 7 de junio de 2018)

 

Comentario de Benedicto XVI al Evangelio

El Evangelio de este domingo (Mc 12, 28-34) nos vuelve a proponer la enseñanza de Jesús sobre el mandamiento más grande: el mandamiento del amor, que es doble: amar a Dios y amar al prójimo. Los santos, a quienes hace poco hemos celebrado todos juntos en una única fiesta solemne, son justamente los que, confiando en la gracia de Dios, buscan vivir según esta ley fundamental. En efecto, el mandamiento del amor lo puede poner en práctica plenamente quien vive en una relación profunda con Dios, precisamente como el niño se hace capaz de amar a partir de una buena relación con la madre y el padre. San Juan de Ávila, a quien hace poco proclamé Doctor de la Iglesia, escribe al inicio de su Tratado del amor de Dios: «La causa que más mueve al corazón con el amor de Dios es considerar el amor que nos tiene este Señor… —dice—. Más mueve al corazón el amor que los beneficios; porque el que hace a otro beneficio, dale algo de lo que tiene: más el que ama da a sí mismo con lo que tiene, sin que le quede nada por dar». Antes que un mandato —el amor no es un mandato— es un don, una realidad que Dios nos hace conocer y experimentar, de forma que, como una semilla, pueda germinar también dentro de nosotros y desarrollarse en nuestra vida.

Texto completo del Ángelus de Benedicto XVI, 4 de noviembre de 2012)

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