Breve biografía

¡Una princesa! Nació en Hungría en 1207. Isabel se quedó viuda siendo aún joven, dedicó su riqueza a los pobres, construyó hospitales y allí atendió personalmente a los necesitados.

Miles de anécdotas existen sobre los milagros de los panes y las rosas con los que normalmente se le representan. Murió a los 24 años, su hija también es beata.

El cuerpo de quien fue proclamada “La mujer más grande de la edad media” reposa en Alemania a excepción de su cráneo, que se encuentra en Bogotá, lugar de donde es patrona.

Patrona de la Orden Franciscana

En algunos lugares se le conoce como Isabel de Turingia. Es también Patrona de la Tercera Orden Regular de San Francisco y de la Orden Franciscana Secular, de la que formó parte durante los últimos años de su vida, al quedar viuda. Constituye un verdadero ejemplo para todos aquellos que ocupan cargos de mando, ya que ejerció su autoridad como un servicio a la justicia y a la caridad, buscando constantemente el bien común.

Amor por los pobres y los necesitados

Isabel practicaba asiduamente las obras de misericordia: daba de beber y de comer a quien llamaba a su puerta, proporcionaba vestidos, pagaba las deudas, se hacía cargo de los enfermos y enterraba a los muertos. Bajando de su castillo, a menudo iba con sus doncellas a las casas de los pobres, les llevaba pan, carne, harina y otros alimentos.

Su amor a Cristo le hizo darse a los demás

Benedicto XVI se refirió a ella así durante la audiencia general del 20 de octubre de 2010: “En la figura de santa Isabel vemos que la fe y la amistad con Cristo crean el sentido de la justicia, de la igualdad de todos, de los derechos de los demás, y crean el amor, la caridad. Y de esta caridad nace también la esperanza, la certeza de que Cristo nos ama y de que el amor de Cristo nos espera y así nos hace capaces de imitar a Cristo y de ver a Cristo en los demás. Santa Isabel nos invita a redescubrir a Cristo, a amarlo, a tener fe y de este modo a encontrar la verdadera justicia y el amor, así como la alegría de que un día estaremos inmersos en el amor divino, en el gozo de la eternidad con Dios”.

Audiencia general de Benedicto XVI, 20 de octubre de 2010, texto completo

santa isabel de hungría 245x300 - 17 de noviembre: Santa Isabel de Hungría 

Oración:

Oh Dios misericordioso,
alumbra los corazones de tus fieles;
y por las súplicas gloriosas de Santa Isabel,
haz que despreciemos las prosperidades mundanales,
y gocemos siempre de la celestial consolación.

Oh dulce Isabel,
tú que superaste el sufrimiento
con el gozo de elevar himnos a Dios,
infunde en nosotros
tu espíritu de paciencia ante la adversidad.
Concédenos el don de saber perdonar.

Líbranos de las pasiones dañinas,
de manera que podamos seguir sirviendo al Señor
con todo el corazón,
con toda el alma,
con todas las fuerzas.
Amén.

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