Querido Lucas:

Vaya cuento que tiene mi marido. Es un poeta pero no sabe hacer la «O» con un canuto. Quizá esa sencillez me hace quererle más. Voy a ir al grano. Yo soy un poco más práctica.

María no es que sea rápida, es que es la velocidad de la luz. Aún no han pasado las cosas y ya se ha dado cuenta. Es pura intuición. Ata cabos y acierta siempre, siempre, siempre. Somos muy amigas aunque me saca unos añitos. Siempre sabía lo que estaba pensando, lo que no me atrevía a decir, lo que necesitaba. Así fue con cada uno de los preparativos, con la boda, y con mil detalles desde entonces. Siempre atenta, siempre observando, siempre delicada. No es curiosidad. Es verdadero interés, pasión diría yo, por mis cosas. Habla de ellas como si fueran suyas.

Nunca se le escapa nada, nunca se olvida de nada, nunca hay que recordarle nada. Es encantadora. Siempre se acuerda de mis aniversarios. A pesar de la distancia, siempre percibe mis temores. La pregunta que más le hago es: ¿quién te lo ha dicho? Nadie. Ella lo ha intuido. Por eso me siento segura, por eso disfruto con ella, por eso soy más natural cuando estoy con ella. No me da miedo ser como soy. No me inquieta mi imagen cuando ella me mira: siempre me ve guapa. Siempre algo le llama la atención, aunque yo lo esconda.

Cada vez que excepcionalmente me pongo algo recién comprado o tejido, María es la primera que se da cuenta. Cada vez que me corto el pelo, María lo descubre. Es una maravilla. No hace falta explicarle las cosas. Incluso yo que no tengo facilidad de palabra, sé explicar lo que me pasa cuando le hablo a ella.

Les he contado mil veces a mis hijos lo que hizo María aquel día y les encanta escucharlo. Muchas noches cuando se van a dormir me piden que les cuente el milagro del vino. No se cansan de oírlo. Yo tampoco me canso de recordarlo. María nos trajo el mejor vino que hizo nuevo nuestro amor y lo llenó de alegría. La más pequeña siempre pregunta: ¿Cómo se dio cuenta? Todavía no he logrado convencerla con ninguna de mis respuestas.

Bueno Lucas, había prometido no extenderme pero es imposible. María daría para libros y libros y libros y aún así no habríamos dicho nada comparado con la realidad de lo buena que es. Un abrazo y disfruta con este reto que tienes,

Miriam

 

Esta carta forma parte del proyecto Cartas a san Lucas, en las que el autor, Diego Zalbidea ha imaginado qué dirían de la Madre de Dios los que más de cerca la trataron. Las cartas han sido escritas para ayudar a soñar y a rezar. Pero no se trata de aportar una hipótesis ni una posible versión de los hechos. El libro electrónico «Querido Lucas», que contiene todas las cartas se puede descargar de forma gratuita.

 

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