A los que no creen en el amor

Me encanta escribir prólogos. Quizá por su naturaleza. El autor da varias pinceladas sobre un tema y suscita la curiosidad del lector. Y ya luego, se pone manos a la masa o mejor dicho, a la tinta. Pero esos primerizos trazos tienen el poder de llevarnos de un sitio a otro, de aquí para allá. Son ideas aparentemente inconexas, que luego rumiamos y conectamos mágicamente en nuestra mente. 3 consejos para vivir un auténtico noviazgo cristiano Después de dos años de noviazgo católico quiero hacer un esbozo de qué es amar. Mejor dicho, de cómo estoy aprendiendo a amar. Parece una tontería, pero amar … Sigue leyendo A los que no creen en el amor