El Papa Francisco habla de noviazgo. Y mucho. Además de haber escrito una encíclica sobre la familia, en la que también habla de noviazgo, Amoris Laetitia, ha respondido preguntas de novios, ha aconsejado a parejas que se están preparando para el matrimonio o ha reflexionado sobre los compromisos que toman los jóvenes en la actualidad y cómo afectan a la familia y al matrimonio.

A continuación, dejamos una selección de textos breves. Debajo de cada uno de los textos se puede consultar la fuente original y leer el discurso completo.

1) El amor es una alianza – Catequesis sobre el noviazgo: 27 de mayo de 2015

La alianza de amor entre el hombre y la mujer, alianza por la vida, no se improvisa, no se hace de un día para el otro. No existe el matrimonio express: es necesario trabajar en el amor, es necesario caminar. La alianza del amor del hombre y la mujer se aprende y se afina. Me permito decir que se trata de una alianza artesanal. Hacer de dos vida una vida sola, es incluso casi un milagro, un milagro de la libertad y del corazón, confiado a la fe. Tal vez deberíamos comprometernos más en este punto, porque nuestras «coordenadas sentimentales» están un poco confusas. Quien pretende querer todo y enseguida, luego cede también en todo —y enseguida— ante la primera dificultad (o ante la primera ocasión). No hay esperanza para la confianza y la fidelidad del don de sí, si prevalece la costumbre de consumir el amor como una especie de «complemento» del bienestar psico-físico. No es esto el amor. El noviazgo fortalece la voluntad de custodiar juntos algo que jamás deberá ser comprado o vendido, traicionado o abandonado, por más atractiva que sea la oferta.

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2) Hacer las paces antes de ir a dormir – Respuesta Papa Francisco pregunta sobre el noviazo durante un viaje a Nápoles: 21 de marzo de 2015

En el matrimonio también se pelea y… vuelan los platos. Doy siempre un consejo práctico: pelead hasta que queráis, pero no acabéis el día sin hacer las paces. Para hacer esto no es necesario ponerse de rodillas, es suficiente una caricia, porque cuando se discute, hay algo de rencor dentro, y si hay reconciliación inmediatamente, todo está bien. El rencor frío del día anterior es mucho más difícil de quitar, por lo tanto haced las paces el mismo día. Es un consejo. Además es importante preguntar siempre al otro si le gusta o no le gusta algo: sois dos, el «yo» no es muy válido en el matrimonio, lo que cuenta es el «nosotros». Es también verdad lo que se dice de los matrimonios: alegría en dos, tres veces alegría; pena y dolor en dos, media pena, medio dolor. Así hay que vivir la vida matrimonial y esto se hace con la oración, mucha oración y con el testimonio, para que el amor no se apague. Porque siempre hay pruebas difíciles en la vida, no se puede tener la ilusión de encontrar a otra persona y decir: «Ah, si yo hubiese conocido a esta antes o a este antes, me hubiese casado con este o con esta». Pero no lo has conocido antes, ha llegado tarde. ¡Cierra inmediatamente la puerta! Estad atentos a estas cosas y seguid adelante con vuestro testimonio y de este modo vuelvo al inicio: la familia está en crisis y no es fácil dar una respuesta, pero es necesario el testimonio y la oración.

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3) En el amor no extiste lo provisional – Discurso en Irlanda a novios y recién casados: 27 de agosto de 2018

“¿No hay nada verdaderamente importante que dure?”. Esta es la pregunta. Parece que nada hermoso, ni precioso dura. “¿Pero es verdad que nada precioso que pueda durar? ¿Ni siquiera el amor?”. Y está la tentación de que ese “para toda la vida”, que vosotros os diréis el uno al otro, se transforme y muera con el tiempo. Si el amor no se hace crecer con el amor, dura poco. Ese “para toda la vida” es un compromiso para hacer crecer el amor, porque en el amor no existe lo provisional. Si no se llama entusiasmo, se llama, no sé, encanto, pero el amor es definitivo, es un “yo” y un “tú”. Como decimos, es “mi media naranja”: tú eres mi media naranja, yo soy tu media naranja. El amor es así: todo y para toda la vida.

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4) La preparación para el matrimonio no son tres o cuatro charlas – Discurso a la UISG: 12 de mayo de 2016

Nosotros vivimos en una «cultura de lo provisional». Me contaba un obispo, hace tiempo, que había ido a verle un joven universitario, que había acabado la universidad, 23/24 años, y le dijo: «Yo quisiera ser sacerdote, pero sólo por diez años». Es la cultura de lo provisional. En los casos matrimoniales es así. «Me caso contigo hasta que dure el amor, luego adiós». Es el amor entendido en sentido hedonista, en el sentido de esta cultura de hoy. Obviamente que estos matrimonios son nulos, no son válidos. No tienen conciencia de la perpetuidad de un compromiso. En los matrimonios es así. En la exhortación apostólica Amoris laetitia leed la problemática, está en los primeros capítulos, y leed cómo preparar el matrimonio. Me decía una persona: «Yo esto no lo entiendo: para llegar a ser sacerdote tenéis que estudiar, prepararos durante ocho años, más o menos. Y luego, si la cosa no funciona, o si te enamoras de una hermosa joven, la Iglesia te lo permite: ve, cásate, comienza otra vida. Para casarse —que es para toda la vida, que es «para» la vida— la preparación en muchas diócesis son tres, cuatro charlas… ¡Esto no funciona! ¿Cómo puede un párroco firmar que están preparados para el matrimonio, con esta cultura de lo provisional, con sólo cuatro explicaciones? Es un problema muy serio.

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5) El matrimonio es un trabajo diario – Discurso del Papa a los novios: 14 de febrero de 2014

El matrimonio es también un trabajo de todos los días, podría decir un trabajo artesanal, un trabajo de orfebrería, porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a su esposa y la esposa tiene la tarea de hacer más hombre a su marido. Crecer también en humanidad, como hombre y como mujer. Y esto se hace entre vosotros. Esto se llama crecer juntos. Esto no viene del aire. El Señor lo bendice, pero viene de vuestras manos, de vuestras actitudes, del modo de vivir, del modo de amaros. ¡Hacernos crecer! Siempre hacer lo posible para que el otro crezca. Trabajar por ello. Y así, no lo sé, pienso en ti que un día irás por las calles de tu pueblo y la gente dirá: «Mira aquella hermosa mujer, ¡qué fuerte!…». «Con el marido que tiene, se comprende». Y también a ti: «Mira aquél, cómo es». «Con la esposa que tiene, se comprende». Es esto, llegar a esto: hacernos crecer juntos, el uno al otro. Y los hijos tendrán esta herencia de haber tenido un papá y una mamá que crecieron juntos, haciéndose —el uno al otro— más hombre y más mujer.

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6) La historia de amor es historia sagrada – Inauguración Año Judicial Rota Romana: 21 de enero de 2017

En primer lugar, el amor con que vive la nueva familia tiene su raíz y fuente última en el misterio de la Trinidad, de la que lleva siempre este sello a pesar de las dificultades y las pobrezas con que se deba enfrentar en su vida diaria. Otro ejemplo: la historia de amor de la pareja cristiana es parte de la historia sagrada, ya que está habitada por Dios y porque Dios nunca falta al compromiso asumido con los cónyuges el día de su boda; Él de hecho es «un Dios fiel y no puede negarse a sí mismo» (2 Timoteo 2, 13).

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7) La apertura a la vida en el matrimonio es una alegría para Dios – Inauguración Año Judicial Rota Romana: 29 de enero de 2018

Es, cuanto menos, necesaria una continua experiencia de fe, esperanza y caridad, para que los jóvenes vuelvan a decidir, con conciencia segura y serena que la unión conyugal abierta al don de los hijos es alegría grande para Dios, para la Iglesia, para la humanidad. El camino sinodal de reflexión sobre el matrimonio y la la familia y la sucesiva exhortación apostólica Amoris laetitia han tenido un recorrido y un objetivo obligados: cómo salvar a los jóvenes del bullicio y del ruido ensordecedor de lo efímero, que les lleva a renunciar a asumir compromisos estables y positivos y por el bien individual y colectivo. Un condicionamiento que silencia la voz de su libertad, de esa célula íntima —la conciencia, de hecho— que Dios solo ilumina y abre a la vida, si se le permite entrar.

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8) No tengáis miedo a dar pasos definitivos – Encuentro con los jóvenes de Umbria: 4 de octubre de 2013

¡Pero el Espíritu Santo suscita siempre respuestas nuevas a las nuevas exigencias! Y así se han multiplicado en la Iglesia los caminos para novios, los cursos de preparación al matrimonio, los grupos de jóvenes parejas en las parroquias, los movimientos familiares… Son una riqueza inmensa. Son puntos de referencia para todos: jóvenes en búsqueda, parejas en crisis, padres en dificultad con los hijos y viceversa. Nos ayudan todos. Y después están las diversas formas de acogida: la tutela, la adopción, las casas-familia de varios tipos… La fantasía —me permito la palabra—, la fantasía del Espíritu Santo es infinita, pero es también muy concreta. Entonces desearía deciros que no tengáis miedo de dar pasos definitivos: no tengáis miedo de darlos. Cuántas veces he oído a las mamás que me dicen: «Pero, padre, yo tengo un hijo de 30 años y no se casa: no sé qué hacer. Tiene una bella novia, pero no se decide». ¡Pero señora, no le planche más las camisas! Es así. No tener miedo de dar pasos definitivos, como el del matrimonio: profundizad en vuestro amor, respetando sus tiempos y las expresiones, orad, preparaos bien, pero después tened confianza en que el Señor no os deja solos. Hacedle entrar en vuestra casa como uno de la familia; Él os sostendrá siempre.

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 9) Lo importante para preparse al matrimonio… – Discurso delegación de asociaciones familiares: 16 de junio de 2018

Pero la familia humana como imagen de Dios, hombre y mujer, es una sola. Es una sola. Puede darse que un hombre y una mujer no sean creyentes: pero si se aman y se unen en matrimonio, son imagen y semejanza de Dios, aunque no crean. Es un misterio: San Pablo lo llama «gran misterio», «sacramento grande» (cf. Efesios 5, 32). Un verdadero misterio. A mí me gusta todo eso que tú has dicho y la pasión con la que lo has dicho. Y así se debe hablar de la familia, con pasión.

Una vez, creo que hace un año, llamé a un pariente mío que se casaba. De cuarenta años. Al final le dije: «Dime: ¿en qué iglesia te casas?» —«Todavía no sabemos bien porque estamos buscando una iglesia que combinen con el vestido que llevará… —y dijo el nombre de la novia— y después tenemos el problema de los restaurantes…» Imagínate… Lo importante era eso. Cuando lo que es secundario toma el lugar de lo que es importante. Lo importante es amarse, recibir el Sacramento, ir adelante…; y después hacer todas las fiestas que queráis, todas.

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10) En el sacramento del matrimonio Dios se refleja en los esposos – Discurso participantes proceso matrimonial: 25 de febrero de 2017

No dejéis de recordar siempre a los esposos cristianos que en el sacramento del matrimonio Dios, por así decir, se refleja en ellos, imprimiendo su imagen y el carácter indeleble de su amor. El matrimonio, de hecho, es icono de Dios, creado para nosotros por Él, que es comunión perfecta de las tres Personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Que el amor de Dios Uno y Trino y el amor entre Cristo y la Iglesia su esposa sean el centro de la catequesis y de la evangelización matrimonial: que a través de encuentros personales o comunitarios, programados o espontáneos, no os canséis de demostrar a todos, especialmente a los esposos, este “misterio grande” (cf. Efesios 5, 32).

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