La experiencia de Steven Crowder, después de haber esperado para llegar virgen al matrimonio, fue que su noche de bodas «no se quedó corta en asombros». También contaba en su artículo que mucha gente les decía a su novia y a él «que no llegaríamos a casarnos sin antes haber tenido relaciones, y que, en caso de lograrlo, nuestra noche de bodas sería rara, embarazosa y detestable».

Una experiencia similar a la de Emily Wilson. En dos de los vídeos de su canal de YouTube contesta a algunos de esos comentarios. En este post resumimos las ideas principales.

«Al ser virgen, ¿tu noche de bodas fue incómoda?»

 

Emily cuenta cómo muchas amistades y conocidos suyos le comentaban que, al llegar virgen al matrimonio, seguramente su primera noche sería rara, embarazosa e incómoda. Quienes le hacían este tipo de afirmaciones eran personas cuya primera experiencia sexual no había sido en su noche de bodas sino de cualquier otra manera.

Y aquí viene el primer punto clave: «La única persona que te puede decir cómo es hacer el amor en tu noche de bodas después de haber esperado hasta ese momento es alguien que haya esperado a su noche de bodas para hacer el amor».

Y esto es así por tres razones:

1. «Hay una enorme diferencia entre hacer el amor con tu novio o un tío cualquiera que con tu marido (…). Físicamente el acto es el mismo, pero mentalmente, emocionalmente, espiritualmente, es muy diferente»

2. En vuestra primera noche como matrimonio, estáis en un contexto en el que «podéis daros a la otra persona sin ninguna reserva, sin ningún miedo. Yo supe que nunca me arrepentiría, que iba a ser una parte bonita de nuestro matrimonio». Emily subraya que la ausencia de miedo, de dudas (que sí suelen estar presentes al compartir tu intimidad en una relación de otro tipo) le dio paz.

3. «“Incómoda” no será una palabra que use nunca para describir mi noche de bodas, porque estaba con un hombre que me amaba , me sentí amada, me sentí segura y me sentí libre (…). Supe que no tenía que “ser buena” en nada en absoluto, que teníamos toda nuestra vida para trabajar en el aspecto físico de nuestra relación y para disfrutarlo. Y sabía que la principal preocupación de mi marido aquella noche era que yo estuviera cómoda, segura, en paz».

¿Que las primeras relaciones sexuales si no has tenido relaciones antes pueden ser físicamente incómodas? Efectivamente, es posible, pero, como dice Emily, eso entra dentro de lo normal, lo natural y no constituye un problema. 

«Cosas importantes para saber antes de tu noche de bodas»

 


En este vídeo, Emily Wilson aborda tres temas de fondo, a raíz de los comentarios suscitados por el vídeo anterior:

  1. «El sexo es la forma más profunda de intimidad y fue creada por Dios».

    Tener relaciones en el matrimonio refleja la entrega que has realizado en el consentimiento al casarte, esa entrega sin condiciones y para siempre, se expresa con el cuerpo al hacer el amor.

  2. «Si has crecido con el condicionante de pensar que el sexo es algo malo, piensa dónde están las raíces de ese condicionamiento».

    Quizá lo hayas percibido siempre como un tabú, o por algo que escuchaste a una persona con autoridad. También puede ser porque el primer contacto que alguien ha tenido con la sexualidad ha sido a través de la pornografía o por una experiencia de abuso. Es relevante saber de dónde viene el condicionante porque «cómo aprendemos sobre sexo tiene un papel muy importante en cómo miramos la sexualidad». Y una vez que entiendes eso puedes pensar «cómo “recablear” tu mente para entender la bondad y la belleza de la sexualidad».

  3. ¿Cómo “volvemos a cablear” nuestra mente?

    «Lee, reza, habla con gente que te pueda ayudar. Habla con Dios sobre esto, Él lo ha diseñado, Él quiere que lo entiendas bien». Emily recomienda profundizar en la teología del cuerpo sobre la que enseñó y escribió san Juan Pablo II y nombra tres libros: Theology of the Body Explained: A Commentary on John Paul II’s Gospel of the Body de Christopher West, Good News about Sex & Marriage: Answers to Your Honest Questions about Catholic Teaching (del mismo autor) y Sex, Jesus and the conversations that Church forgot de Mo Isom. Por útimo, Emily anima a lanzarse a preguntar sin miedo a gente que crees que te puede aconsejar bien.

 

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