¿Qué es adorar?

La adoración a Dios es uno de los cuatro actos propios de la virtud de la religión. Adorar responde a una búsqueda del hombre; pero sobre todo a una iniciativa de Dios que busca al hombre. Dios le abre su intimidad y le indica el camino adecuado para llegar a Él. Cuando el hombre no adora al verdadero Dios (o no se reconoce lo santo), crea sus ídolos. La liturgia cristiana, celebrada por hombres que no son ajenos al mundo en el que viven, necesita recuperar esta dimensión que le es propia.

8 ideas de Francisco sobre qué es adorar a Dios

Muchas veces pienso que nosotros no enseñamos a nuestro pueblo a adorar”. (…) “Sí, les enseñamos a rezar, a cantar, a alabar a Dios, pero a adorar… La oración de adoración, ésta que nos aniquila sin aniquilarnos: en el aniquilamiento de la adoración nos da nobleza y grandeza. Y aprovecho, hoy, para decir: enseñen al pueblo a adorar en silencio, adorar”, Francisco.

El Papa Francisco dedicó la Homilía de la Solemnidad de la Epifanía de 2020 a profundizar sobre el sentido de la adoración a Dios. Posteriormente ha ido explicando a través de diversos tuits qué es adorar y qué supone adorar a Dios para un cristiano. Lo resumimos en estas 8 ideas:

1. Adorar es ir a lo esencial

«Herodes sólo se adoraba a sí mismo y, por lo tanto, quería deshacerse del Niño con mentiras”.  «¿Qué nos enseña esto? Que el hombre, cuando no adora a Dios, está orientado a adorar su yo. E incluso la vida cristiana, sin adorar al Señor, puede convertirse en una forma educada de alabarse a uno mismo y el talento que se tiene. Es un riesgo grave: servirnos de Dios en lugar de servir a Dios«.

2. Adorando descubrimos el significado de nuestro camino, de nuestra vida

«Si perdemos el sentido de la adoración, perdemos el sentido de movimiento de la vida cristiana, que es un camino hacia el Señor, no hacia nosotros».

En la vida cristiana no es suficiente saber: sin salir de uno mismo, sin encontrar, sin adorar, no se conoce a Dios. La teología y la eficiencia pastoral valen poco o nada si no se doblan las rodillas; si no se hace como los Magos, que no sólo fueron sabios organizadores de un viaje, sino que caminaron y adoraron«.

3. Significa poner a Dios en el centro de nuestra vida

«Es poner cada cosa en su lugar, dejando el primer puesto a Dios. Adorar es poner los planes de Dios antes que mi tiempo, que mis derechos, que mis espacios».

4. Es traer vida, impregnar de la ternura de Dios el mundo

Adorar es descubrir que para rezar basta con decir: «¡Señor mío y Dios mío!», y dejarnos llenar de su ternura”.

Adorar es guardar silencio ante la Palabra divina, para aprender a decir palabras que no duelen, sino que consuelan”.

5. Al adorar rechazamos lo que no debe ser adorado

Cuántas veces hemos cambiado los intereses del Evangelio por los nuestros, cuántas veces hemos cubierto de religiosidad lo que era cómodo para nosotros, cuántas veces hemos confundido el poder según Dios, que es servir a los demás, con el poder según el mundo, que es servirse a sí mismo”.

6. Es hacerse pequeño y caer en la cuenta que lo que importa no es tener sino amar

Al adorar, descubrimos que la vida cristiana es una historia de amor con Dios, donde las buenas ideas no son suficientes, sino que se necesita ponerlo en primer lugar, como lo hace un enamorado con la persona que ama

7. Adorar es encontrar a Jesús, dejarle que nos sane y nos cambie

«Cuando uno adora, se da cuenta de que la fe no se reduce a un conjunto de hermosas doctrinas, sino que es la relación con una Persona viva a quien amar«.

8. Al adorar le dejamos a Dios que nos transforme con su amor

La adoración es un gesto de amor que cambia la vida. Es actuar como los Magos: traer oro al Señor, para decirle que nada es más precioso que Él; ofrecerle incienso, para decirle que sólo con Él puede elevarse nuestra vida; presentarle mirra, con la que se ungían los cuerpos heridos y destrozados, para pedirle a Jesús que socorra a nuestro prójimo que está marginado y sufriendo, porque allí está Él”.

«Iuvenes adorantes»: jóvenes que adoran a Jesús Eucaristía

¿Quiénes son «Iuvenes adorantes»?

Los Iuvenes adorantes  —jóvenes adoradores— quieren ser los amigos íntimos de JESÚS EUCARISTÍA. A sus pies, escuchan su PALABRA, que se convierte en alimento para la vida eterna. Son misioneros del SILENCIO, porque saben que solo se puede tener un encuentro personal con Jesús si acallan el ruido exterior e interior. Apuestan por la FRATERNIDAD, por la comunidad, por todo aquello que les saque del individualismo. Y aspiran a que su motor sea siempre la CARIDAD: desean moverse siempre por amor a Dios y a los demás, en especial a los más necesitados.iuvenes adorantes logo nombre y lema horizontal - El sentido de la adoración explicado por el Papa Francisco en 8 ideas

¿Cómo puedo ser un «Iuven adorante«?

En su web podrás encontrar una explicación con el guión de la dinámica que siguen para la adoración Eucarística, así como los textos del Evangelio comentados, correspondientes a los domingos anteriores. Te animamos a que si no lo hay, te lances a empezar una adoración Eucarística con un pequeño grupo de jóvenes en tu parroquia.

‘Adoration Pro’: Una plataforma que coordina grupos de la adoración eucarística

Adorar a Dios en la liturgia

Adorar a Dios en la liturgia

Rezar con el cuerpo

Rezar con el cuerpo

La adoración eucarística (I): Dios con nosotros

La adoración eucarística (I): Dios con nosotros

La adoración eucarística (II): manifestaciones

La adoración eucarística (II): manifestaciones

Adoro te devote

El «Adoro te devote» es uno de los cinco himnos que compuso Santo Tomas de Aquino en honor de Jesús en el Santísimo Sacramento. Fue un encargo del Papa Urbano IV en 1264 con motivo de la primera celebración de la Fiesta del Corpus Christi. El himno se encuentra en el Misal Romano como una oración de acción de gracias.

LATÍN CASTELLANO
Adoro te devote, latens Deitas,
Quae sub his figuris vere latitas:
Tibi se cor meum totum subiicit,
Quia te contemplans totum deficit.
Visus, tactus, gustus in te fallitur,
Sed auditu solo tuto creditur.
Credo quidquid dixit Dei Filius:
Nil hoc verbo Veritatis verius.
In cruce latebat sola Deitas,
At hic latet simul et humanitas;
Ambo tamen credens atque confitens,
Peto quod petivit latro paenitens.
Plagas, sicut Thomas, non intueor;
Deum tamen meum te confiteor.
Fac me tibi semper magis credere,
In te spem habere, te diligere.
O memoriale mortis Domini!
Panis vivus, vitam praestans homini!
Praesta meae menti de te vivere
Et te illi semper dulce sapere.
Pie pellicane, Iesu Domine,
Me immundum munda tuo sanguine.
Cuius una stilla salvum facere
Totum mundum quit ab omni scelere.
Iesu, quem velatum nunc aspicio,
Oro fiat illud quod tam sitio;
Ut te revelata cernens facie,
Visu sim beatus tuae gloriae.
Amen
Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego,
que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.

 

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