Detrás de cada persona valiente y decidida,
 hay una historia que la hirió y la hizo más fuerte.
-Anónimo-

 El estadounidense Christopher D’Olier Reeve (1952-2004) fue un actor de cine que adquirió fama mundial al interpretar a Superman, el popular personaje de cómics.

El 27 de mayo de 1995, la vida del actor cambió para siempre. Durante un concurso de equitación con salto de obstáculos en Culppeper (Virginia), al intentar superar un obstáculo cayó de cabeza de su caballo, provocándole la fractura de dos vértebras cervicales y le seccionó la médula espinal, quedándose sin poder respirar, perdiendo al mismo tiempo la movilidad total de su cuerpo, y desde entonces permaneció en una silla de ruedas, con respiración asistida. Tenía 43 años.

Creó la Christopher and Dana Reeve Paralysis Foundation, organización caritativa, dedicada a la búsqueda de tratamientos y curas para la parálisis causada por lesión de la médula espinal y otros trastornos neurológicos.

En el hospital, consciente de la gravedad de sus lesiones, dijo a su esposa Dana:
─¿Ves cómo estoy? Es mejor acabar con todo lo antes posible. Lo entiendes, ¿no? ¿Me ayudarás?
Sin poder contener la emoción, Dana, que demostró ser una persona excepcional, le dijo mirándole fijamente a los ojos.
Sí, lo haré. Pero te digo una cosa: te apoyaré en cualquier cosa que quieras hacer porque es tu vida y tu decisión. Pero quiero que sepas que estaré contigo para siempre, no importa lo que pase. Sigues siendo tú y te amo. 

Christopher quedó impactado por la determinación de su esposa, reflexionó durante días, y tomó una decisión: ¡Quiero vivir!
Y, efectivamente, a partir de ese día, su vida se convirtió en una auténtica aventura como las que antes encarnaba en las pantallas de los cines. En varias ocasiones habló de su receta para el optimismo:
Es una importancia capital no dejarse vencer nunca por la negatividad. No solo por salud mental, sino, literalmente, por salud física. Porque si se deja que la negatividad campe a sus anchas, se expande. Tú tienes mucho poder sobre la mente. Úsalo. 

         Centró su vida en lo que podía hacer y no en sus limitaciones. Se centró en lo positivo en lugar de refugiarse en sus carencias y, así, se abrió a todo un mundo de posibilidades.

Tenemos una mente con un poder prodigioso para lo bueno y para lo malo; la clave está en el enfoque que damos a ese poder. Reeve nos marca el camino para una vida digna a pesar de las limitaciones: Tú tienes mucho poder sobre la mente. Úsalo.

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