CoherenciaConsejoOptimismoSuperaciónValores

Un cascarrabias

By febrero 5, 2020 marzo 7th, 2020 No Comments

cascarrabias 3A  - Un cascarrabias

Será mejor que no me hagas enfadar,
 no te lo recomiendo.
Megan Maxwell-

Cuenta Martín E.P. Seligman, psicólogo y escritor estadounidense, una anécdota que vivió con su hija un día que estaba cuidando el jardín de su casa:

Soy una persona orientada hacia objetivos y un tanto obsesionado por el tiempo, y cuando desbrozo el jardín, desbrozo el jardín. Sin embargo, mi hija Nikki iba lanzando hierbajos al aire y cantaba y bailaba.  Como me estaba distrayendo, le grité y ella se marchó. Volvió al cabo de unos minutos y dijo:
 ─Papá, quiero hablar contigo.
─¿Sí, Nikki?
─Papá, ¿te acuerdas de antes de que cumpliera cinco años? Desde los tres a cinco años era una llorona. Lloraba todos los días. El día que cumplí cinco años, decidí que no lloraría más. Es lo más difícil que he hecho en mi vida. Y si yo puedo dejar de lloriquear, tú puedes dejar de ser un cascarrabias.

           Ser cascarrabias, desagradables y egoístas, es alejar de nosotros a las personas buenas, amables, generosas, agradables, disponibles.
Del mismo modo, si queremos que las personas a nuestro alrededor sean más amables y colaboradoras con nosotros, tenemos que empezar por ser más amables con ellas, actuando como modelo que puedan imitar.

La amabilidad es contagiosa. La amabilidad es la manera más sencilla, delicada y tierna de hacer realidad un amor maduro y universal, libre de exclusivismos. Amabilidad se define como «calidad de amable», y una persona amable es aquella que por su actitud afable, complaciente y afectuosa es digna de ser amada.
La amabilidad define a una persona que tiene una actitud afable, bondadosa, afectuosa y que es digna de ser querida. La amabilidad, con su carácter universal, es una muestra de madurez y grandeza de espíritu. Los buenos actos tienen su repercusión y hacen que las oportunidades o la ventura se incremente.

Los valores se inculcan, se trabajan. Nada germina porque sí. El hogar es un buen lugar para imbuir amabilidad, afecto y bondad a los hijos, actuando como modelo que puedan imitar. Los niños deben sentirse aceptados y amados con sus virtudes y defectos, creyendo en sus capacidades y aptitudes, estimulándoles la consideración y el respeto por los demás.

No cabe duda de que, si cada día nos propusiéramos iluminar nuestra existencia con una cara sonriente y una actitud amable y acogedora, nuestro entorno sería mucho más constructivo que cuando, llevados por el genio o la impaciencia, actuamos como unos auténticos cascarrabias.

(Visited 33 times, 1 visits today)

Entradas relacionadas

Leave a Reply