Tres importantes pautas I e1653049620966 - Tres importantes pautas

La felicidad es interior, no exterior;
por lo tanto, no depende de lo que tenemos,
 sino de lo que somos.
-Henry Van Dyke-

          ─ ¡Se me ha complicado la vida!

          Es frecuente oír esta expresión a muchas personas que, de la noche a la mañana, por un golpe de suerte (les ha tocado la lotería, una herencia…), les tocó tanto dinero que, en lugar de hallar la felicidad, se les plantearon nuevos problemas.

Y es que, si no hemos desarrollado una reserva espiritual, es muy probable que ninguna cantidad de dinero, por grande que sea, pueda hacernos felices. La riqueza material no conlleva aprovisionamiento de fe, desarrollo de amor, aporte de sabiduría, ni nos guía hacia relaciones útiles o afectuosas, que son dones inherentes a la riqueza espiritual.

Hacemos depender mucho la felicidad de circunstancias exteriores, sin darnos cuenta de que es un principio espiritual que podemos atrapar y utilizar, con independencia de nuestras circunstancias exteriores.

Es un error estar esperando a que las circunstancias nos traigan la felicidad. Nos hacemos felices cuando intentamos hacer felices a los demás, porque, entonces, la felicidad retorna a nosotros multiplicada.

¡Podemos suscitar nuestra propia alegría y hacer que actúe sobre las circunstancias!, y ocurrirá una de las grandes paradojas de la vida: quien da recibe, porque un corazón feliz tiene algo que atrae todo lo que necesita para la felicidad.

La riqueza espiritual puede ser una senda hacia la auténtica y duradera felicidad, porque nos posibilita poder acceder a la capacidad de ser útiles a los demás y, como consecuencia, disfrutar de la vida, independientemente de lo que pueda estar ocurriendo a nuestro alrededor.

Si fortalecemos la riqueza interior, estaremos en condiciones de recurrir a nuestra seguridad interna como fuente de fortaleza. En caso de que perdamos los ahorros o nos quedemos sin recursos económicos, nuestra riqueza interior puede ayudarnos a recuperarnos y compensar las pérdidas.

  Con la riqueza espiritual como fundamento de nuestra vida, podemos alcanzar una paz profunda y duradera que no es posible obtener con la sola riqueza material.

             Todo apunta a que, para conseguir una felicidad estable, hay que vivenciar tres importantes pautas:

  • La felicidad puede ser tanto la causa como el efecto de que en nuestras vidas haya mayor bien.
  • La felicidad se incrementa con el uso.
  • Es posible cultivar la felicidad a través del servicio a los demás.

Aunque son muchos los factores que influyen en la felicidad, será muy bueno tener presente que, en el fondo, sean cuales sean las circunstancias, es vital tener presente las tres importantes pautas señalas.

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