No mires el reloj.
Haz lo que él hace:
 sigue adelante.
-Edmund Hillary-

 Hay mucho, muchísimos, ejemplos de personas que han superado los límites y han conseguido «imposibles». Son muchos, sobre todo en el mundo del deporte, pero nos vamos a fijar en un caso concreto que demuestra que las barreras humanas las marca, fundamentalmente, nuestra cabeza, porque, a la hora de la verdad, los límites los marca nuestra psicología y nuestra determinación a superar, o no, nuestros límites.

Roger Gilbert Bannister (1929-2018) fue un atleta mediofondista y neurólogo británico. Fue el primer hombre en la historia capaz de recorrer una milla en menos de cuatro minutos.
Su hazaña más importante y por la que es más conocido la realizó el 6 de mayo de 1954 en el transcurso de un encuentro atlético que tuvo lugar en las pistas de Iffley Road en Oxford ante 3000 espectadores. Bannister logró la victoria en la milla con un tiempo de 3:59,4 rompiendo, así, la barrera «infranqueable» de los cuatro minutos.

Antes del 6 de mayo de 1954 estaba generalizada la creencia, incluso apoyada en razones científicas, que era prácticamente imposible para el cuerpo humano romper esa barrera. Pero Roger ignoró esa creencia generalizada y se autoconvenció de que él podía superar la barrera de los cuatro minutos. Y lo consiguió batiendo lo que parecía imposible: rebajar los 4 minutos a 3 minutos y 59,4 segundos.

Pero lo realmente espectacular no fue el récord de Roger G. Bannsister, sino que su hazaña abrió las puertas a muchos deportistas que, después de él, siguen superando su récord.
¿Cuál es la lección por aprender? Que la mayoría de las veces, los cambios no se producen en el exterior, sino en la mentalidad de la persona. Cuando nuestros pensamientos cambian, nuestro mundo cambia con ellos, porque somos capaces de desarrollar todas nuestras posibilidades. Y esto anima a otros.

Un pensamiento es capaz de empequeñecernos, de limitarnos, de encogernos, porque nuestro mundo es reflejo de nuestras creencias. Pero, del mismo modo, nuestros pensamientos nos pueden agigantar porque tienen la energía suficiente para hacernos superar nuestros límites.
Es muy eficaz que, de vez en cuando, nos detengamos a pensar y analizar las creencias y prejuicios que menguan nuestras posibilidades y limitan nuestras aspiraciones legítimas.

¿Cómo es posible que una barrera infranqueable fuera superada sucesivamente? El secreto está en la actitud, en la convención de que a la palabra imposible le sobre el «im», y eso es posible cuando ponemos todos nuestros medios para superar nuestros límites.

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