Ves cosas y dices, ¿por qué?
Pero yo sueño cosas que nunca fueron
 y me digo, ¿por qué no?
-George Bernard Shaw-

 Harlow Herbert Curtice (1893-1962) fue un ejecutivo estadounidense de la industria automovilística que dirigió General Motors (GM). Con Curtice como presidente, GM se hizo inmensamente rentable, y se convirtió en la primera corporación en tener mil millones de dólares en ganancias en un año.

Él vivía y difundía este consejo: Haz tu trabajo cada vez mejor. Hazlo mejor que nadie. Hazlo mejor de lo que necesita ser hecho. No permitas que nadie ni nada se interponga entre la difícil tarea y tú. Sé que esto suena anticuado. Lo es, pero es lo que ha edificado el mundo.

Las personas que saben ser felices disfrutan con lo que hacen, ya sea construyendo un barco, escribiendo una sinfonía, encajando los huesos de un dinosaurio, educando a sus hijos o soportando pacientemente las dolencias de una enfermedad.
Saben que no importa lo que se hace sino cómo se hace, porque han descubierto que se puede despertar, en nuestro interior, el genio creativo que sabe dar colorido a las más monótonas labores. Lo tenemos dentro, el problema está en que hay que saber descubrirlo, pero en nuestro interior late la perspicacia, la previsión, la fortaleza, el valor, la fe, la libertad y la capacidad de aceptar y aprovechar las oportunidades que se nos presenten.

Podemos ser creativos a partir de las circunstancias que nos rodean, de las situaciones en que nos encontremos, de las relaciones en las que estemos involucrados. ¡Se puede! Si estamos abiertos y somos receptivos, los recursos necesarios nos son facilitados, pero hay que intentarlo y ser tenaces.

¿Qué hace falta para convertirse en un innovador? En primer lugar, reconocer que tienes en tu interior el poder de ser creativo. Luego, estar dispuesto a probar nuevas experiencias, a descubrir nuevos campos que amplíen el alcance de tus actividades. Estar abiertos y ser receptivos nos puede enseñar mucho sobre el mundo; además, ayuda a las personas sinceras y creativas a convertirse en emprendedores con talante innovador.
Hay que elegir con cuidado y dedicar mucho tiempo y oración a lo que se desea. Asegurarse que ese deseo nos enriquece como persona y que puede ser, como servicio, una bendición para los demás.

 Quienes están abonados al éxito consideran importante creer en ellos mismos, porque la frontera se alza en el interior de cada uno de nosotros, ya que, independientemente de la situación, de las circunstancias, podemos romper la rutina, la monotonía, la mediocridad, si encendemos ese punto de ilusión que nos puede hacer creativos estemos donde estemos y hagamos lo que hagamos.

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