Pequeños aprendizajes 2 - Pequeños aprendizajes

No ha aprendido las lecciones de la vida
quien diariamente no ha vencido algún temor.
-Ralph Waldo Emerson-

En los últimos estudios que se están realizando, se ha descubierto que las neuronas mueren, pero no se extinguen. Existen multitud de actividades que mantienen nuestro cerebro creativo y favorecen la neurogénesis, proceso mediante el cual se generan nuevas neuronas a partir de células madre neurales y células progenitoras en la edad adulta.
Es decir, hablando en lenguaje a pie de calle, el cerebro, como los músculos, si no se entrena, se oxida y envejece. Órgano que no se utiliza, órgano que se deteriora; pero ejercitándolo con pequeños aprendizajes, se mantiene en forma a pesar de los años. Es el caso de Felisa.
Cuando yo la conocí tenía 93 años, y aunque su cuerpo presentaba las limitaciones propias de la edad, su mente seguía fresca, creativa, curiosa.

Me contó que a sus 70 años se compró su primer ordenador, se entusiasmó con la informática y, desde ese momento, no ha parado de formarse. Tiene Instagram, Twitter y es youtuber. Maneja los ordenadores mejor que mucha gente que podría ser sus nietos (o biznietos). No es que Felisa sea una superdotada, no; el secreto está en que mantiene viva una sana curiosidad por aprender.
Uno de los alimentos de la mente es la curiosidad. Y los otros son la pasión, la paciencia y la tolerancia a la frustración. Sin estos ingredientes, cada vez que intentemos aprender algo nuevo, nos frustraremos aumentando, así, las posibilidades de abandono.

Debemos tener en cuenta que todo lo que realicemos de manera distinta, fuera de nuestra zona de confort, rejuvenece nuestro cerebro, porque lo obliga a pensar de manera diferente, a salir de sus esquemas rígidos y cómodos, y a elaborar nuevas rutas de abordaje.
Puede parecer una contradicción, pero es cierto: la meditación fortalece la concentración y el autocontrol, y mejora la empatía. Ayuda a que seamos personas serenas, pacíficas y optimistas.

Es ley de vida. El cerebro, como tú, como yo, como todos, a la primera que se le da la oportunidad, se acomoda. No es que sea un vago, al revés, es muy inteligente y por eso, como tú, como yo, como todos, cuando entiende que la situación está controlada, se acomoda y reúsa el riesgo y el esfuerzo que supone invertir en crecimiento.

Para tener nuestra mente activa, necesitamos alimentarla con nuevos aprendizajes: aprender nombres de personas, una nueva afición, inventarse una historia para entretener a un niño, aprender nombres de flores nuevas, memorizar una poseía…, es decir, vigorizar, rejuvenecer, fortificar nuestra mente con pequeños aprendizajes.

 

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