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Si no sabes a dónde vas,
cualquier camino te llevará ahí.
-El Corán-

El estadounidense Donald Curtis (1915-1997), escribió en su libro Helping Heaven Happen (Ayudar a que el cielo se haga realidad), este breve, curioso y aleccionador diálogo:

¿Cómo van las cosas?
          ─ Bueno, tengo una mala noticia y una buena noticia. Te diré primero la mala: nos hemos perdido.
          ─ ¿Qué nos hemos perdido? ¿Y cuál es, entonces, la buena noticia?
          ─ ¡Que estamos haciendo un tiempo excelente!

Está claro que los protagonistas de la conversación no parecen tener claro adónde se dirigen; solo les interesa moverse ganando velocidad, aunque su movimiento sea circular, y no les lleve a ninguna parte.

Careciendo de foco y dirección definidos, ¿cómo se puede alcanzar alguna meta? Para ser prácticos y efectivos debemos trazar un plan, hacernos una imagen mental concreta, y no dejarnos engañar por apariencias fraudulentas ni por ilusiones del mundo exterior. Y mantenerse en el camino.
El hecho de no saber qué es lo que quieres, hace que nunca logres algo, y te quedarás esperando pacientemente encontrar el destino que buscas; pues si en un principio no tenías idea de adónde querías llegar, eso complica mucho las decisiones que tomas para lograrlo.

¡Ojo a los despistes! Se puede perder mucho tiempo valioso a lo largo de todo el proceso, empantanándose en experiencias o errores pasados que no tienen la más mínima relevancia para el presente. No estoy aconsejando ignorar las experiencias pasadas, sino aprender de ellas para seguir avanzando. El pasado no debe ser arenas movedizas que mientras más te mueves más te hunden, sino catapulta que nos lance a conquistar el presente y futuro.

Es bueno aprender de las experiencias pasadas para seguir avanzando; para ello debemos establecer prioridades, objetivos y dirección de vida, pensando de forma positiva y optimista.
Porque lo bueno de la libertad humana es que tenemos posibilidad de elección. Podemos vivir en el pasado y ser desgraciados e infelices, o podemos recomponer nuestra actitud, y avanzar pletóricos y felices en la vida.
Hay que ser muy positivos, y tratar siempre de ver el vaso medio lleno; porque, aun cuando no sepamos a dónde vamos, eso no debe importarnos, ya que nos debe mover la fuerte convicción de que llegaremos a algún lugar, y por eso nunca debemos dejar de caminar.

Personalizando. Para ser eficaces es fundamental conocer la meta, pero el hecho de que alguna vez no tenga claro adónde voy, no me va a impedir caminar. No importa el camino que tome, es indiferente el lugar al que llegue, el único hecho tangible es que no me voy a detener.

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