No depende del dinero

15/02/2019 | Por Arguments

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la chispa

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La recompensa de una buena acción es haberla hecho. -Lucio A. Séneca-

           Un hombre al que llamaremos Joaquín, era la persona más rica de su pueblo, pero la riqueza de la que disfrutaba Joaquín nada tenía que ver con el dinero.           Era tan rico que los días se le quedaban pequeño para repartir toda su riqueza Su primera tarea diaria era rellenar un puñado de comedores para pájaros que tenía diseminados por su jardín. Un día, un vecino le preguntó cómo gastaba tanto dinero en alpiste cuando sus ingresos eran los normales de un trabajador jubilado.

          ? Me doy por bien pagado cuando los pájaros vienen a comer y gorjean llenando mi mundo de su música. Con lluvia o sol, amanezco cantando. Y eso no tiene precio.

          Con sus pensamientos positivos de amar la vida, Joaquín había creado el hábito de disfrutar de todas las actividades de cada día empapándose de la belleza, el sonido, la luz de su mundo. De este modo, Joaquín, recibía mucho más de lo que daba.           Todas las mañanas iba al CCID (Centro para Ciudadanos Intelectualmente Discapacitados). Joaquín, armado de infinita paciencia, enseñaba a los pequeños a atarse los zapatos o a comer con cuchara y tenedor. Sus amigos intentaban convencerlo de que, con su talento, habilidad y paciencia, bien podría encontrar un medio de aumentar sus ingresos económicos. Joaquín, paciente y sonriente, siempre respondía lo mismo:

          ? El emocionado «gracias» de unos padres, un abrazo de oso de un chiquillo entusiasmado por haber conseguido hacer por sí solo esta o aquella tarea, o un «Dios te lo pague» de cualquiera de los empleados del Centro, es mi mejor salario.

          La conclusión es evidente. Cada pensamiento que aflore en nosotros, puede influir en lo que pensamos, sentimos o hacemos. Si somos una fábrica de pensamientos negativos, tenemos todos los boletos para amargarnos la vida. En cambio, si generamos pensamientos positivos, desarrollaremos hábitos positivos y la vida puede convertirse en una aventura feliz y motivadora en la que nos vemos a nosotros mismos y a los demás bajo la verdadera luz de lo que en realidad somos: una maravillosa expresión de vida.

          Al famoso Albert Einstein, le gustaba afirmar que solo hay dos formas de vivir la vida. Una es pensar que nada es un milagro. La otra es pensar que todo es un milagro.

          Mientras nuestros pensamientos sigan siendo positivos y estén fundados en alcanzar la meta que tenemos ante nosotros, avanzaremos por la senda de la vida de manera gratificante y continua. Y esta plenitud de vida, a la vista está, no depende del dinero.

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