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Mirando un espejo

By abril 22, 2016 No Comments

mirando un espejo

Cuando la lucha comienza por uno mismo,
el hombre que la inicia vale no poco.
-Robert Browning-

           Una vez, un anciano que tenía un serio problema de miopía, pero que se consideraba un experto en evaluar obras de arte, visitaba un museo con su esposa y algunos amigos. Al iniciar la visita se dio cuenta de que se había olvidado las gafas en su casa y no podía ver los cuadros con claridad. Sin embargo, ello no le impidió manifestar sus opiniones. Tan pronto como entraron en la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba que era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo:

  • El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido de una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imper donable al seleccionar a un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto.

          El anciano siguió con su parloteo sin parar, hasta que su esposa logró decirle en voz baja:

  • Querido, estás mirando un espejo.

           ¿Quién no conoce a una o varias personas que tienen por costumbre andar diciendo cómo hay que actuar en determinadas circunstancias y ellas hacen todo al revés de lo que aconsejan?  Esas personas nos proporcionan una de las mejores enseñanzas que podemos asumir en esta vida porque, mirándolos hablar y luego actuar, nos muestran el camino que NO hemos de seguir. Y no es poco.

          En realidad, el problema surge cuando alguien quiere acercarse al camino de perfección en vez de quedarse en su sitio, que es el de seres humanos falibles, con defectos, normales y corrientes, y pretende erigirse en “modelo”.

                   ¿Quién no conoce a una persona que se ducha con agua
bendita –por decir algo- y luego practica la falta de caridad cristiana con los demás? ¿A quién no le ha tocado padecer los consejos de una persona que se erige con la verdad absoluta y su vida personal es un auténtico caos? ¿Acaso no conocemos todos a alguna persona que en la calle va como un pincel y en su casa parece un homeless?

          Consejos vendo y para mí no tengo. Refrán con el que se critica a los entremetidos y sabiondos que siempre parecen capaces de saber lo que deben hacer los demás, aunque en sus propios asuntos, con frecuencia, no son capaces de llegar a buen puerto.

          Para ser una vida útil debemos interiorizar combatiendo nuestro defecto dominante, porque si no corremos el peligro de llevar una existencia tan inútil como la de los que se pasan la vida mirando un espejo.

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