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By marzo 31, 2014 abril 8th, 2014 No Comments

Gandhi-Face
 «Nunca olvides que basta una persona o una idea
para cambiar tu vida para siempre,
ya sea para bien o para mal»
-Brown Jordan-

Cuando estudiaba Derecho en el Londres University un profesor de apellido Peters le tenía bastante animadversión  al alumno Gandhi.
En cierta ocasión le tendió una trampa:
Señor Gandhi, Ud. está caminando por la calle y se encuentra con una bolsa, dentro de ella está la sabiduría y mucho dinero, ¿cuál de los dos se lleva?
-¡Claro que el dinero, profesor! Respondió Gandhi sin titubear.
-Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?
– Cada uno toma lo que no tiene, respondió Gandhi.

Dejando aparte el fondo de ironía del relato, la anécdota nos puede llevar a la humildad: Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y en obrar de acuerdo con este conocimiento (Real Academia Española). Hay un perjuicio sociocultural que confunde  humildad con  frustración, baja autoestima o depresión: Mira que humilde es; camina siempre con la cabeza gacha, mirando hacia el piso y encima lo agreden ¡y no defiende sus intereses!. Es un error; Dios no quiere ni busca seres deprimidos e inmotivados.  Humildad no es negación ni encogimiento, es reconocer tanto las debilidades como  las capacidades y obrar de acuerdo con ambas. Ser consciente que las virtudes que poseemos fueron adquiridas debido a la aprobación de un Creador que nos  las otorgó.

Es esta conciencia de uno mismo en relación a la grandeza humana lo que permite a la persona humilde ser excelente. Y es el humilde, entre otras muchas cosas, un buen amigo, pues consciente de la pequeñez del ser humano, refrendará y ensalzará los logros de los demás con independencia de lo grandes o pequeños que estos sean, al comprender el significado profundo que estos tienen para quienes como él, luchan cada día por alcanzar sus sueños. No confundamos la humildad con la resignación o el menoscabo de nuestras propias capacidades, pues  el humilde  a base de experimentar y de entender la vida desde ese punto de vista, ha sido capaz de advertir su propio potencial y de aprender a ponerlo en valor al servicio de los demás.

Es esta la paradoja de la humildad y es por ello que los grandes genios como las grandes personas, suelen ser gente humilde. Y mientras más humildes, más grande aparecen ante nuestros ojos.¿Sabiduría? ¿Dinero? ¿Salud, alegría…? Imitemos a Gandhi y tomemos lo que no tengamos. Pero sin ironía hiriente.

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