Ser agradecidos A  - El principio positivo

El germen de todo plan
y de toda empresa es una idea;
no capital ni trabajo, sino una idea.
-Henry Ford- 

El doctor estadounidense Norman Vincent Peale, en su libro El principio positivo, habla del poder de las palabras —o combinaciones de palabras— para influir en personas y situaciones.
Describe una combinación de siete palabras que han influido en muchos conocidos suyos. Afirma que esta frase ha demostrado tener el poder de borrar el fracaso, de incrementar la fortaleza, de eliminar el miedo y de superar la falta de confianza en uno mismo: Con ayuda de Dios puedo conseguirlo todo, o esta otra, Gracias, Dios, por el bien que recibo.

El agradecimiento. Uno de los secretos de un corazón agradecido es que la acción de gracias nos eleva a un estado superior de conciencia en el que sabemos que la vida es buena.
Es muy positivo preguntarnos frecuentemente: ¿Me tomo suficiente tiempo para ser agradecido, para derramar mi gratitud por todas las bendiciones que experimento en mi vida? ¿Repaso agradecido los dones de la vida y la salud? Anotemos aquí familia, amigos, alimentos, techo, ropa, trabajo, sabiduría, comprensión, paz mental y hasta, si llegan, momentos de depresión que, antes o después, pasan, y la fe asoma entonces como el sol entre las nubes.

Si las circunstancias de la vida reflejan la otra cara menos amable de la moneda, la alabanza y la acción de gracias pueden ayudarnos a cobrar conciencia de una nueva y apasionante corriente de energía que fluye en nuestro interior, y que puede convertirse en una llama viva que consuma viejas y negativas formas de pensar.
La insistencia en la alabanza constante y la acción de gracias continua, pueden ser un nuevo tú: feliz, lleno de paz, alegre, exitoso.

Imitemos a los jardineros. Cuando plantan un jardín, cubren el suelo con mantillo y lo abonan a menudo. Colocan cuidadosamente las tiernas plantas en la tierra y las cuidan de forma regular hasta que, una vez maduras, dan cosecha.
Así nosotros, cuando contamos las bendiciones que hemos recibido, también esas bendiciones pueden crecer y multiplicarse como plantas bien cuidadas.
Muchas personas asocian a vivir bien la vida con tener más y mejores cosas, pero ¿han considerado alguna vez que una vida mejor quizás incluya una dimensión más, una dimensión que no puede ser engendrada por la adquisición de cosas ni eliminada por su ausencia?

La dimensión de la fe, el reconocimiento, la acción de gracias, son el principio positivo para vivir felices e influir positivamente en personas y situaciones.

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