El estímulo de fracasar 1A  e1601035970675 - El estímulo de fracasar

El fracaso es solo una oportunidad para empezar
 de nuevo de forma más inteligente.
-Henry Ford-

No cabe duda de que el creador de obras tan talentosas y exitosas como Tiburón, E.T. o La lista de Schindler, es uno de los cineastas más brillantes y afortunados de su generación. Pero no toda su vida fue un camino de rosas, ni todas sus películas tuvieron éxito.
Los comienzos fueron duros, pero Spielberg pertenece a esa clase de personas que, gracias a su actitud mental atenta, abierta y perseverante, hacen del obstáculo trampolín. Suya es la frase: Sabía que podía hacer grandes películas, si me daban otra oportunidad. ¡De modo que me dediqué a crearla!

  Si algo caracteriza a los personajes que consideramos afortunados y triunfadores, es la gran cantidad de fracasos que han debido afrontar en su camino hacia el éxito.

Grandes artistas, empresarios célebres, magos de la finanzas, hombres y mujeres que han alcanzado las cumbres de la fama y la fortuna, aseguran que los fracasos sufridos fueron imprescindibles para poder construir con mayor solidez su buena suerte.
Claro que cada uno es cada uno, y los enfoques pueden ser muy distintos. Hay deportistas, por ejemplo, que, al obtener una medalla de plata, sufren un fuerte sentimiento de fracaso, mientras que los ganadores de una medalla de bronce, experimentan una gran satisfacción por su modesto triunfo.

Así pues, el modo de ver un resultado positivo o negativo dependerá del talante, del ánimo y de la voluntad de afrontar la realidad. Ante cualquier fracaso o circunstancia negativa, las personas que se declaran afortunadas tienden a imaginar que la cosa pudo haber sido peor, mientras que las que dicen tener mala suerte, siempre piensan que pudo irles mejor.

Pero lo verdaderamente importante es la reacción ante el fracaso:

  • Los afortunados piensan que no fue tan malo, y que con un poco de suerte pueden aprovecharlo para continuar su camino hacia el éxito.
  • Los infortunados se convencen de que ese fracaso confirma su mala estrella, y los obliga a renunciar a los intentos de alcanzar sus metas.

Como casi siempre, la clave está en la actitud, y con una actitud constructiva, el éxito es, a menudo, el resultado de dar un mal paso en la dirección correcta, es decir, hacer del fracaso un estímulo.

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