crear belleza y fortaleza 2

Cuanto más alto coloque el hombre su meta,
tanto más crecerá.
-Friedrich von Schiller-

 Un experto albañil estaba levantando un muro de piedra que, precisamente porque parecía natural, era de gran belleza. El propietario de la finca, mientras paseaba por los campos, se dio cuenta de que el albañil colocaba las piedras pequeñas con tanto esmero como las grandes. Así, el dueño de las tierras se acercó donde trabajaba el albañil y le dijo:

Amigo mío, ¿no levantarías el muro más rápido si usaras más piedras grandes?

-Claro que sí, señor- respondió el albañil- pero, ¿sabe usted?, yo construyo para crear belleza y fortaleza perdurables, no para ser más o menos rápido.

El albañil hizo una pausa, pensó, respiró y, sonriendo, dijo:

Considero, señor, que estas piedras son como personas. Se necesitan muchas piedras pequeñas para sostener a unas cuantas piedras grandes, para mantenerlas en su sitio. Si se prescinde de las piedras pequeñas, las grandes carecerán de apoyo y terminarán cayendo.

Así ocurre también en la vida, porque nuestro ciclo vital depende de la cohesión de numerosos pensamientos y sentimientos pequeños y hermosos, colocados unos encima de otros.

Aterricemos en una piedrecita concreta: el agradecimiento. Nada más despertar, nuestra actitud marca la jornada. ¿Te sientes lleno de gratitud por la vida tal y como la vives a diario, o amaneces con resaca quejumbrosa?  Esta actitud es decisiva para vivir un día marcado por el servicio a los demás y a la alegría. Es una de las leyes inexorables de la vida: si cultivamos la gratitud, nuestra felicidad se incrementa, porque una actitud agradecida solo produce bendiciones, y las propias razones para estar agradecidos se multiplican.

La pregunta es: pero, ¿cómo funciona en realidad ese enfoque positivo? Practicándolo. Colocando piedrecita a piedrecita y ver lo que ocurre. Aquello en lo que concentramos nuestra atención, nuestro esfuerzo, nuestra fe, se convierte en nuestra experiencia.

Tenemos que amanecer dirigiendo nuestra atención a la manera en que nos gustaría vernos a nosotros mismos, y empezar a actuar como esa persona agradecida que te gustaría ser. Dar gracias por la abundancia que actualmente disfrutas, así como por la abundancia de cosas buenas que están por llegar.

Imbuirse, nada más despertar, de expectativas de bondad y del maravilloso sentimiento de acción de gracias por la vida, es el requisito sencillo y asequible que poblará nuestros días de las pequeñas y apasionantes aventuras que engrandecen el humano vivir.

Ser agradecido es una forma eficaz de hacer más habitable este mundo nuestro, porque estaremos creando sólidos cimientos de belleza y fortaleza perdurables.

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