con coma o sin coma 2 1 e1540548516391 - Con coma o sin coma

Solo hay un riesgo que deberías evitar a toda costa,
 y es el riesgo de no hacer nada.
-Denis Waitley-

 Me contaron así el cuento de la norteamericana Patty Hansen:
Dos semillas estaban juntas en el suelo primaveral y fértil. La primera semilla dijo:

—¡Yo quiero crecer! Quiero hundir mis raíces en la profundidad del suelo que me sostiene, y hacer que mis brotes empujen y rompan la capa de tierra que me cubre… Quiero desplegar mis tiernos brotes como estandartes que anuncien la llegada de la primavera… ¡Quiero sentir el calor del sol sobre mi rostro y la bendición del rocío de la mañana sobre mis pétalos!

Y así creció.

La segunda semilla dijo:

Tengo miedo. Si envío mis raíces a que se hundan en el suelo, no sé con qué puedo tropezar en la oscuridad. Si me abro paso a través del duro suelo puedo dañar mis delicados brotes… Si dejo que mis capullos se abran, quizá un caracol intente comérselos… Si abriera mis flores, tal vez algún chiquillo me arrancara del suelo. No, es mucho mejor esperar hasta un momento seguro.

Y así esperó.

Una gallina que, a comienzos de la primavera, escarbaba el suelo en busca de comida encontró la semilla que esperaba y sin pérdida de tiempo se la comió.
Aquí encontramos una lección de vida y es que los que no corren riesgos no pueden crecer.
Hay que arriesgarse para crecer en todos los sentidos. Desarrollar la actitud luchadora, los pensamientos positivos, la tenacidad como compañeros de camino para seguir hacia adelante.

Me contaron este poemita, aunque no supieron decirme su autor:
No soy un perdedor, aunque a veces he caído…
Si caigo, me levanto; si me equivoco, aprendo; me arriesgo, aunque falle; me han herido, pero estoy vivo.
Y no por eso soy un perdedor.
Soy humano, pero no perfecto.
Perdedor es el que no cae porque no se arriesga, el que no se equivoca porque no se atreve, el que no ama, el que no sueña, ni lucha por lo que quiere… el que no pierde algo… porque nunca lo ha obtenido.

 Quizás encontraremos muros en la vida, pero podemos saltarlos o hasta usarlos para construir. Cuando estemos a punto de tirar la toalla, es mucho más práctico —aunque costoso— usarla para limpiarnos el sudor con ella y seguir luchando.

Cada experiencia nos brinda una lección y debemos ejercitar nuestra mente para aprender de las circunstancias. Incluso de las negativas.

Parece un juego de palabras, pero enseña una profunda lección de vida: «No me rendí» o «No, me rendí». ¿Con o sin coma? ¡Tú eliges!

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