Desafíate a ti mismo;
es el único camino que
 conduce al crecimiento.
-Morgan Feeman-

             Cuando el abundantemente laureado Xavi Torres, nadador paralímpico, se le ocurrió la idea de nadar 24 horas ininterrumpidamente, la prensa deportiva le hacía la gran pregunta:

─¿Por qué hacer esa barbaridad?
         ─Por nada más que por desafío ─respondía inequívocamente─ para proponerme una prueba difícil fuera de la rutina; porque ya había realizado cosas que eran especiales para mí pero que estaban dejando de ser especiales por el hecho de haberlas conseguido muchas veces.

El chispazo de la hazaña surgió en una prueba benéfica a favor de la fibrosis quística. La prueba consistía en seis horas de natación, y Xavi se marcó un «farol»: ¿Qué son seis horas?, yo nado un día entero si quiero. Una bravata espontánea que fue el principio de lo que vino después. Su entorno espoleó la baladronada:

No hay lo que tiene que haber.
         ─¿Qué no?¡A mí me sobra!

          Consultó al entrenador, convenció a la familia y se puso en marcha toda la maquinaria necesaria para llevar a buen puerto un reto apasionante. Inicialmente el plan era muy simple: nadar, nadar y nadar. El objetivo era estar preparado física y psicológicamente. Y Xavi lo tenía claro: «Se trata de pasar una noche entera sin dormir, es, simplemente, un esfuerzo extra que haces ese día».

Se puede afrontar cualquier reto audaz razonable, desde una perspectiva optimista y convenciéndonos que todo irá bien, y que conseguirlo solo será cuestión de tiempo. Costará más o menos, pero eso solo significa que debemos esforzarnos un poco más para conseguirlo. No hay que olvidar que, además, de constancia y paciencia, el éxito se apoya en el hecho de creer en nosotros mismo y que nunca debemos dejar de soñar.

Partimos del sueño, la ilusión, el entusiasmo, pero las cosas, además de pensarlas, hay que hacerlas, hay que batallar para lograr que ocurran. No vale dejar el destino en manos de la suerte; eso es una manera cómoda de quitarse responsabilidad o de esconder o darle forma a nuestros miedos. Nada de suerte: confianza, actitud positiva y muchas ganas de trabajar. Ahí está el secreto.

          No se trata de nadar 24 horas seguidas, ni de subir al Everest en invierno, ni de pretender alcanza objetivos para los que no estamos dotados; nada de eso es necesario para tener una vida plena, pero, dentro de nuestros límites, si queremos disfrutar de la vida, debemos vivir la actitud permanente de estar asumiendo retos.

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