{"id":9139,"date":"2014-04-16T19:00:59","date_gmt":"2014-04-16T17:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arguments.es\/uncategorized\/la-ultima-cena-juan-de-juanes-1562\/"},"modified":"2014-04-16T19:00:59","modified_gmt":"2014-04-16T17:00:59","slug":"la-ultima-cena-juan-de-juanes-1562","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/catechesis-through-art\/la-ultima-cena-juan-de-juanes-1562\/","title":{"rendered":"La \u00daltima Cena. Juan de Juanes"},"content":{"rendered":"<p><img src='<a href=\"https:\/\/www.arguments.es\/wp-content\/uploads\/arte\/2014\/03\/JES\u00daS.-LA-\u00daLTIMA-CENA.jpg'\">https:\/\/www.arguments.es\/wp-content\/uploads\/arte\/2014\/03\/JES\u00daS.-LA-\u00daLTIMA-CENA.jpg'<\/a> style='height:auto;max-width:500px;width:100%;display:block;margin:auto;object-fit:cover'><\/p>\n<h3><strong>La \u00daltima Cena<\/strong><\/h3>\n<p> En el centro vemos al Maestro, sobre cuyo pecho, levemente recostado, se encuentra<strong>\u00a0<\/strong><strong>Juan<\/strong>. <strong>Jesus<\/strong>, en actitud de bendecir, levanta un trozo de pan. A la derecha del Se\u00f1or, <strong>Pedro<\/strong>. Tambi\u00e9n a la derecha, en primer plano, <strong>Judas<\/strong>. Lo sabemos porque lleva la bolsa del dinero.  En aquellos tiempos no exist\u00eda, como es obvio, pan de forma redonda y blanco, sino tostado, m\u00e1s o menos con una superficie parecida a la de una torta. Eso s\u00ed, por la costumbre pascual, el alimento deb\u00eda estar confeccionado sin levadura, lo que se llama \u201cpan \u00e1cimo\u201d.  Tampoco los disc\u00edpulos estar\u00edan sentados en una mesa con mantel ni habr\u00eda un rico dorado c\u00e1liz ni copas de cristal. El menaje ser\u00eda posiblemente de barro, vajilla de la gente modesta. Los disc\u00edpulos, como era costumbre en Israel, comer\u00edan recostados en unas esteras. La jarra que aparece en el suelo, delante de nosotros, hace referencia al acto de humildad que hizo el Maestro poco antes. Lav\u00f3 los pies a sus disc\u00edpulos, como parte de la purificaci\u00f3n previa a la cena de Pascua. Este acto supon\u00eda una inmensa estima y cari\u00f1o desinteresado, pues limpiar los pies constitu\u00eda tarea propia de esclavos. Sin embargo el Se\u00f1or ve en ellos personas con inefable dignidad (cfr. Juan 13, 1-15). <\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 se llama la \u00daltima Cena?<\/h3>\n<p> Se llama \u201cla \u00daltima Cena\u201d porque fue la \u00faltima colaci\u00f3n que Jes\u00fas iba a probar con sus disc\u00edpulos antes de su muerte.  Aqu\u00ed es necesario abrir un par\u00e9ntesis. Exist\u00edan algunas personas en Israel, que gozaban de influencia religiosa y pol\u00edtica, que fueron enfrent\u00e1ndose paulatinamente al Maestro. Primero porque no consultaba ni trataba con los maestros \u201coficiales\u201d y adem\u00e1s era un Maestro que predicaba por libre. Hay que a\u00f1adir que se sent\u00edan interpelados por los continuos ataques que Jes\u00fas hac\u00eda a un cumplimiento de las normas meramente ritual y sin contenido. E incluso, en alguna ocasi\u00f3n, el mismo Maestro se hab\u00eda saltado esas mismas normas.  Pero su influencia no se deten\u00eda y estos individuos poderosos no pod\u00edan soportar perder prestigio y autoridad ante el pueblo. El suceso del Templo fue la gota que colm\u00f3 el vaso, pues aunque lo hizo bien, fue sin conocimiento de los poderosos del Templo y as\u00ed se echaba en cara la dejaci\u00f3n de las autoridades. Todo ello supuso que aquellos jud\u00edos influyentes decidiesen dar muerte al Maestro, al considerarlo d\u00edscolo.  Para ello enga\u00f1aron a un disc\u00edpulo cercano al <em>Rabb\u00ed<\/em>, (Judas Iscariote), con el fin de que astutamente entregase a Jes\u00fas a las autoridades.  Judas accedi\u00f3 a cambio de un pu\u00f1ado de monedas. Era ambicioso y, como se encargaba de recaudar las limosnas que la gente de bien daba a Jes\u00fas, fue haci\u00e9ndose corrupto con aquel dinero. Todo lo dem\u00e1s vino como en plano inclinado. Estaba dispuesto a la traici\u00f3n, entre otras cosas, al no captar que el Maestro no quer\u00eda violencia ninguna y s\u00f3lo pretend\u00eda instaurar un reinado de paz, sin inmiscuirse en pol\u00edtica, ni reclutar un ej\u00e9rcito contra el invasor romano. <\/p>\n<h3>El significado de la \u00daltima Cena<\/h3>\n<p> Esta \u00faltima cena signific\u00f3 algo singular, ya que el mismo Jes\u00fas anunci\u00f3 que alguien de los presentes iba a traicionarle. Era la cena de Pascua, la m\u00e1s importante entre las celebraciones de los jud\u00edos. La cena ten\u00eda establecido ritualmente, como men\u00fa, cordero con hierbas amargas, pan sin levadura y vino, recordando de este modo la hu\u00edda del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto, acontecida hac\u00eda siglos. Se cantaban salmos de acci\u00f3n de gracias, se bendec\u00edan los bienes de la comida, lo cual el Maestro hizo de un modo eminent\u00edsimo, como queriendo dejar algo mayor que un mero recuerdo. Quer\u00eda quedarse \u00e9l mismo.  La emoci\u00f3n se palpaba. El propio Maestro manifest\u00f3 el amor ardiente que ten\u00eda a sus disc\u00edpulos y los deseos con los que hab\u00eda querido reunirse con ellos aquella noche. Todo estaba cargado de m\u00e1xima emoci\u00f3n, a la par que en el ambiente se mascaba traici\u00f3n, pena, despedida y, tal vez, muerte. Juan dedica la mayor parte de su evangelio a este episodio. Sin duda, el m\u00e1s relevante que hizo Jes\u00fas, junto con su muerte injusta e ignominiosa.  Los disc\u00edpulos estaban con una grand\u00edsima congoja. Con gran amor mirar\u00edan al Maestro, sin acabar de entender las palabras de aquel hombre maravilloso. Queda reflejado en los rostros de asombro e incertidumbre. Incluso Juan, recostado con afecto en el coraz\u00f3n del Maestro, tiene expresi\u00f3n de tristeza. Entreve\u00eda que lo iba a perder y se concienciaba de la trascendencia de este \u00faltimo convite. Solo m\u00e1s adelante los disc\u00edpulos fueron conscientes de la relevancia que tuvo aquel \u00faltimo banquete todos juntos.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00daltima Cena (1562).\u00a0Museo del Prado. Madrid, Espa\u00f1a.<\/p>","protected":false},"author":5,"featured_media":9140,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_coblocks_attr":"","_coblocks_dimensions":"","_coblocks_responsive_height":"","_coblocks_accordion_ie_support":"","inline_featured_image":false,"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[],"tipo_contenido":[],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9139"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9139\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9140"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9139"},{"taxonomy":"tipo_contenido","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tipo_contenido?post=9139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}