{"id":4418,"date":"2015-05-29T11:18:31","date_gmt":"2015-05-29T09:18:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.arguments.es\/uncategorized\/escoge\/"},"modified":"2015-05-29T11:18:31","modified_gmt":"2015-05-29T09:18:31","slug":"escoge","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.arguments.es\/en\/credo-y-fe-cristiana\/escoge\/","title":{"rendered":"\u00a1 Escoge !"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/en\/<a href=\/\"http:>\">http:\/\/www.arguments.es\/wp-content\/uploads\/lachispa\/2015\/05\/escoge-2.jpg\"><\/a><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-514\" src=\"http:\/\/www.arguments.es\/wp-content\/uploads\/lachispa\/2015\/05\/escoge-2.jpg\" alt=\"escoge 2\" width=\"700\" height=\"474\" \/><\/a>  <strong><em>En la vida no hay premios ni castigos, <\/em><\/strong><strong><em>sino consecuencias.<\/em><\/strong><strong> -Robert Green Ingersoll-<\/strong>  <strong>\u00a0<\/strong>Aquel joven estudiante que al entrar en la edad de la \"pavera\" se dedica a la buena vida y se olvida de los libros. Llegan las notas y s\u00f3lo aprueba lo que en aquellos a\u00f1os se llamaban las \"Mar\u00edas\": Religi\u00f3n, dibujo y gimnasia.  Al ver el bolet\u00edn de notas, su padre le llama y le dice: <em>-Ven para ac\u00e1. <\/em>Y lo lleva al local donde ten\u00eda guardadas las herramientas para trabajar en el campo. Le muestra el bolet\u00edn de notas y las herramientas y le dice: <em>-\u00a1Escoge! <\/em>No hizo falta m\u00e1s. El estudiante sab\u00eda que su padre hablaba en serio porque, a pesar de sus protestas, muchos domingo le hac\u00eda madrugar para ir a trabajar al campo.  En septiembre aprob\u00f3 todo el curso. Gracias a la firmeza de su padre, hoy es profesor; por eso cuando le toca resolver conflictos estudiantiles y ve la postura conformista-protectora de algunos padres, siempre les pone el ejemplo de su experiencia vital.  Todos conocemos la teor\u00eda sobre el condicionamiento de los reflejos. Basta la presencia de un rico manjar para que segreguemos saliva. Pues bien, si el educando ha asociado con suficiente nitidez una mirada, un tono de voz, con la correspondiente sanci\u00f3n, llegar\u00e1 un momento en el que bastar\u00e1n el tono de voz o la mirada para que se obtenga la deseada correcci\u00f3n sin tener que recurrir a operaciones ulteriores.  Dicen que educar no es m\u00e1s que comprender y hacerse entender, pero transigir en todo o en la mayor\u00eda de la cosas, sumerge al joven en una falsa libertad que le da\u00f1a al carecer de puntos de referencia.  Si queremos ser eficaces educativamente hablando, a nuestros educandos no debemos amarlos tal y como son, sino tal y como han de ser. Hay que amarlos tal y como pueden ser y darles toda la ayuda (severidad y ternura) suficiente para disminuir la distancia entre ambos extremos.  Es muy importante el equilibrio entre autonom\u00eda y obediencia. Debemos tener claro -y saber transmitirlo- que el fin de la educaci\u00f3n es siempre el mismo: obedecer a los principios y no a los caprichos.  Cosa que lograremos combinando flexibilidad y autoridad a base de demostrarles a nuestros educandos que hay momentos en la vida en los que uno tiene que ser consecuente y que no les quedar\u00e1 m\u00e1s remedio que tomar postura cuando, llegado el caso, le digamos:  -\u00a1Escoge!<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/www.arguments.es\/wp-content\/uploads\/lachispa\/2015\/05\/escoge-2.jpg\"> En la vida no hay premios ni castigos, sino consecuencias. -Robert Green Ingersoll- \u00a0Aquel joven estudiante que al entrar en la edad de la \"pavera\" se dedica a la buena vida y se olvida de los libros. 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