¿Quién no ha oído hablar de Pablo Ráez?

¿A quién no le suena su lema #siemprefuerte? Sus imágenes, mensajes y vídeos han inundado las redes sociales y han sido compartidos llegando a cientos y cientos de personas. El joven malagueño, quien se describía a sí mismo en Instagram como «Cancer Survivor x2👊🏼 Gladiator Dispuesto a cambiar el mundo🌍 🙏🏻Amo la vida 💍 «, ha ido mostrando desde 2015,  a sus miles de seguidores, su lucha optimista y valiente contra la leucemia hasta el pasado 26 de febrero, día en que Pablo fallecía rodeado de los suyos en su casa.

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Nunca perdió su sonrisa y su espíritu luchador. «Demos la mejor versión de nosotros mismos«.

Su legado: una visión positiva y optimista de la vida

Hace seis semanas él mismo alentaba en las redes a la gente así: «Tenemos que ser más felices y ver realmente lo que estamos haciendo por y para el mundo, tenemos que empezar a darnos cuenta de la importancia que tienen realmente las cosas y valorar las verdaderamente importante. Demos más amor, primero a uno mismo y después al mundo. Hasta que no te quieres a ti mismo no puedes querer a los demás. Demos más sonrisas, demos más abrazos, demos más paz, demos la mejor versión de nosotros mismos. Demos gracias a la vida por darnos el gran lujo de poder despertarnos cada mañana, seamos más agradecidos».

Todo un legado hecho vida y un camino a seguir para muchos. Pablo Ráez ha sido sobre todo un modelo de cómo afrontar la enfermedad. Sus distintos vídeos e imágenes se hicieron virales y llegaron a copar las páginas de las grandes cabeceras del país.

“La vida está llena de sorpresas. La leucemia me ha enseñando más de lo que me ha quitado. Lo que me hace funcionar cada día es saber que formo parte de la vida. Por eso le sonrío y la abrazo”. «Ha despertado en mí grandes dosis de solidaridad. Cada revés, cada retroceso en la enfermedad, me ha hecho más fuerte en lugar de rendirme”, afirmaba.

Su reto: alcanzar el millón de donaciones de médula

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Gracias a Pablo, en España ha aumentado la donación de médula considerablemente

Pero Pablo Ráez no solo nos ha dado ejemplo, sino que nos ha ayudado a ser más solidarios, a preocuparnos por los demás. A mediados de 2016, nos lanzó el #retounmillon con el que intentaba concienciar a sus más de 200.000 seguidores de Facebook y más de 300.000 de Instagram, en ese momento, sobre la importancia de donar médula ósea.

Su espíritu de lucha para intentar combatir la enfermedad y su empeño para hacer más visible la donación de médula ósea lo han convertido en un héroe. Siendo tan joven, llamaba la atención y destacaba por sus sólidos valores. El 25 de enero, por última vez, publicaba en Facebook: La muerte forma parte de la vida, por lo que no hay que temerla, sino amarla”. Parecía con estas declaraciones estar preparando el terreno para su marcha.

A continuación os dejamos el vídeo que se hizo viral en el que lanzaba su #retounmillon.

 

Su secreto para vivir así: haber descubierto a Dios en su adolescencia

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Su sonrisa, un signo constante

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Pablo y don Pepe

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Un héroe de carne y hueso

 

 

Lo que quizás muchos desconocen son sus inquietudes. Con tan sólo 14 años acudió a la iglesia para pedir el Bautismo. El párroco le dijo que fuera por allí, y que si aquello le gustaba, se formara para recibir los Sacramentos; y así fue. Desde ese momento nació una fuerte amistad entre ambos. Empezó a ser monaguillo en la parroquia junto a otros chavales de su edad. Ellos fueron precisamente los que sacaron entre lágrimas el féretro del templo el día de su funeral.

El propio Pablo explicaba refiriéndose a este sacerdote: “Pepe es mi padrino pero es mucho más. Es mi amigo. Realmente Pepe es un gran amigo para mí. Ha estado muy presente en mi enfermedad. Ha sido de las personas que más cercanas ha estado. Siempre, siempre, siempre que ha podido ha estado para venir a verme. Siempre que he necesitado algo ha estado para dármelo”. “Lo más importante de todo fue el día que yo me estaba trasplantando. Tenía muchísimo miedo. Él apareció por allí y cuando le vi me inflé a llorar, estuve un rato llorando y supe que me iba a recuperar e iba a ir bien”. Agradecía de corazón a toda la gente que “ese día estuvo pidiendo por mí, que estuvo rezando y toda esa energía a mí me llegó”. 

El sacerdote decía conmovido que le había escuchado “dar las gracias a la leucemia. A mí eso me estremece. Da las gracias a su enfermedad porque gracias a ella él ha descubierto muchas cosas y las ha integrado en su vida. Es un buen alumno en esto, aprende de la vida pues hay muchas veces que en la vida nos pasan cosas y no aprendemos. Él no, él va aprendiendo cada día de lo que le está ocurriendo”.

«Ahora nos toca a nosotros seguir adelante con la gran tarea que Pablo ha iniciado: despertar la solidaridad de la gente y la ayuda al prójimo. Pablo hizo lo que tenía que hacer, ha dejado su huella en este mundo. Sigamos nosotros».

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