Cuando les presentaron las cuatro opciones de procedimiento frente al síndrome de transfusión intergemelar, les quedo muy claro a Sharon y su esposo que dos de ellas no eran viables. No por el peligro que representasen para la vida de Sharon, o por la dificultad del procedimiento o, si quiera, por su costo. Si involucraba abortar, no era la solución que ambos buscaban.

El síndrome de transfusión intergemelar es una enfermedad en la que la placenta funciona mal. Un bebé se vuelve donante del otro por medio de una placenta compartida, de manera tal que uno sufre malnutrición y anemia mientras que el corazón del otro trabaja de más para soportar el influjo de sangre extra. En el caso de Sharon y sus dos hijas, sucedió antes de cumplir 26 semanas de embarazo, por lo que se consideraba ‘crónico’ y con mayor riesgo de complicaciones. En términos resumidos, lo más probable era que ambas gemelas fallecieran o, en el mejor de los casos, vivieran con discapacidades.

Debido a que drenar el líquido amniótico resultaba imposible, la pareja se decidió por la cirugía laser. Tenía apenas un 60% de probabilidades de salvar a ambas gemelas. Con apenas 18 semanas de embarazo, abrieron parcialmente el vientre de Sharon para introducir una pequeña cámara. Ver como iba todo desde adentro sería de ayuda para la operación, que duró tres horas. Con un poco de anestesia, las gemelas se quedaron dormidas. Sharon tuvo poco tiempo para ver a sus hijas, antes de quedarse dormida como consecuencia de la medicación.

Al principio del vídeo no se ve mucho. Pero de repente aparece en primer plano un pequeño pie que flota. Si esperamos lo suficiente, podemos ver luego la cabecita de una de las gemelas, y en el final, aparece la otra. Ambas dormían plácidamente durante la grabación.

Ciertamente son imágenes conmovedoras y tremendamente íntimas. Si ya nos sorprende a nosotros verlo, cabría imaginarse lo que sintieron los futuros padres al ver por primera vez los rostros de sus hijas. Las cosas se ven tan simples desde afuera que a veces ignoramos todo lo que puede caber dentro del gran vientre de una madre: cuatro pies, dos rostros y dos corazones que parecen uno solo. El vídeo es una evidencia entre tantas de que los hijos son los hijos, incluso dentro del vientre, y siempre es el momento adecuado para luchar por ellos.

Su operación fue un éxito. Con 37 semanas de embarazo, las gemelas nacieron sanas y salvas, con complicaciones casi insignificantes. Y ya cumplieron sus cuatro años de edad. Aunque resulta algo un poco difícil para ambos, Sharon y su esposo decidieron ceder un extracto del vídeo con una sola intención: dar mucho coraje y ánimo a aquellos futuros padres, para que no abandonen la lucha por la vida de sus hijos en situaciones de riesgo.

Fuente: Religión en Libertad

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