El Auditorio del Museo de la Universidad de Navarra  se quedó pequeño, ante el evento organizado por Rioarriba con la colaboración de + Vida. Más de 700 jóvenes lo abarrotaban desde minutos antes, ansiosos de escuchar el testimonio de Marta Páramo, una adolescente que quedó embarazada a los 16 años, estuvo nadando a contracorriente y dar a luz a su hija Lucía.

Marta, que el pasado mes de marzo había compartido su testimonio en Youtube  » Marta, madre adolescente » , con motivo de la manifestación por la vida del 14 de marzo convocada por el Foro de la Familia , ya era conocida por la mayoría de los asistentes.

  «Soy una afortunada, una de esas pocas madres que a los 20 años disfrutaron de su hija».  de su vida, no le había faltado formación y, había crecido en un ambiente en el que se valoraba el matrimonio. Ella sabía que las relaciones prematrimoniales no estaban bien; pero, una cosa es la teoría y otra, la práctica.

Con 16 años, toda una vida por delante y teniendo novio desde hace dos, todo esto lo tenía empolvado en el cajón del olvido. Su novio fue el primero en conocer la noticia y su reacción fue de apoyo constante, a pesar del miedo que provocó la situación. Ella, desde el momento en que supo que estaba embarazada, empezó a soñar con bebés. »Tú ya sabes que eres madre aunque te intenten convencer de que dentro solo llevas un amasijo de células. Por supuesto que no es lo ideal ser madre en la adolescencia, pero si te has quedado embarazada, eso ya no lo puedes decidir porque ya eres madre. Lo que sí puedes decidir legalmente es si dejas vivir a tu hijo o no. Creo que el aborto nunca es una solucion, sino un error todavia mas grande»

En su casa todo fue un shock, hasta que, poco a poco, sus padres fueron asimilándolo. Aunque no fueron conocidos de la noticia hasta que Marta estaba de 2 meses, la apoyaron desde que lo supieron.

Sus amigas también las apoyan desde el principio y Marta se da cuenta de la suerte que tiene de haber podido contar con su gente, tan cerca, en momentos tan difíciles. Los meses iban avanzando y el mayor temor de Marta aparecía cuando miraba con admiración a su madre. ¿Cómo iba a ser capaz ella de llegar a ser una madre como la suya?

Define el momento más bonito de su vida cuando pudo, al fin, tener a Lucía en sus brazos. Su alegría era inmensa. »La gente entiende la suerte que tengo al verme jugar felizmente con mi hija, es lo más grande que tengo»

Su posición en lo referente al aborto resulta inamovible: »El aborto no es una cuestión opinable, ni de religión, ni de política: sino de sentido común. La vida tiene sentido en sí mismo. ¿Por qué un día antes de nacer lo vas a matar y un día después no Sin pelos en la lengua, sincera y clara. Marta dejó boquiabiertos a los asistentes ante su audaz alegato por la vida humana. Semejante testimonio fue intercalado con continuos aplausos que apoyaron la valiente decisión de una adolescente de tan solo 16 años. La última hora estuvo dedicada por entero a preguntas que inquietaban a los asistentes y las que Marta iba respondiendo con enorme sencillez, saciando las dudas de unos y otros. ¡Gracias por todo #MamáMarta!

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