DSC_0211 (1)El 25 de marzo se celebra la Jornada Internacional de la Vida. En Bélgica, sin embargo, tuvimos que esperar hasta el pasado domingo 30 de marzo para celebrar la vida como se merece, con la 5ª edición de la Marche pour la vie, en Bruselas.

Organizada por los jóvenes que forman March4Life y Jeunes pour la vie la marcha del domingo reunió unas 3.500 personas, la más numerosa hasta la fecha. La edición de este año, además, era especial por ser la primera tras la adopción de la extensión de la ley de la eutanasia para menores y personas dementes. Gente que había participado al movimiento Dossards jaunes, manifestándose contra dicha extensión, se unió a la Marche pour la vie. Por resta razón, si otros años se había hecho más hincapié en la defensa de la vida por nacer, este año se insistió en que quienes participábamos a la marche defendíamos la vida desde su concepción hasta su muerte natural, que estábamos ahí para defender a quienes no pueden defenderse ellos mismos, para prestarles nuestra voz. A los participantes de la marcha de este año se añadió un delegado muy especial : el panda, imagen de esta 5ª edición. « ¿Y por qué un panda ? » era una de las preguntas que se hacían algunos de los visitantes y muchos de los que pasaban por allí. Porque era un panda solidario, que opinaba que si se hacía tanto para proteger a los pandas y a otras especies animales en peligro, lo mínimo que podía hacer él era apoyar la campaña para proteger la vida humana, especialmente de aquellos que más ayuda necesitan.

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El evento comenzó a las 14h con una manifestación en la explanada del Mont des Arts, una zona muy céntrica de Bruselas que ya había acogido la marcha en años precedentes. Al comenzar, aún no se sabía si íbamos a poder caminar o tendríamos que quedarnos en la plaza. El recorrido previsto era distinto al de otros años, para evitar encontrarnos con una contra-manifestación organizada el mismo día y a la misma hora (como hacen cada año los colectivos “pro-choice”, pero que reúne a mucha menos gente que la Marche pour la vie). Al final, tras varios discursos en los que se alternaron testimonios y saludos de organizaciones pro-vida de diferentes países (Italia, Polonia, Francia, España…), se hizo un recorrido más corto pero que permitió ver la gran cantidad de gente que se había concentrado.

Al volver de la marcha al Mont des Arts, Mgr Léonard, arzobispo de la diócesis de Malinas-Bruselas que había participado como uno más, se dirigió a los asistentes en flamenco y en francés (las dos lenguas principales del país). Para terminar de buen humor, una selección variada de música hizo bailar a los asistentes, grandes y mayores, liderados por el panda.

3500 voces unidas defendiendo la vida y mostrando que, a pesar de lo que diga la legislación, nosotros creemos que la sociedad merecen leyes justas que protejan especialmente a los más débiles. Creemos que podemos cambiar las cosas, a pesar de las dificultades o la poca ayuda que recibe el movimiento para hacerse ver en la esfera pública (ningún periódico habló de la marcha en su edición del lunes).

Familias, jóvenes, ancianos, niños; francófonos, flamencos; gente de distintos países, religiones, origen; delegaciones de grupos pro-vida de varios países; testimonios, animaciones, buen tiempo, osos panda, música y una multitud de globos blancos que fueron lanzados al final de la marcha consiguieron que la tarde del domingo respirase un ambiente de fiesta. Lo tenemos claro, ¡volveremos el 29 de marzo de 2015!

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María Serrano

 

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